RETO # 6 TORMENTOS DEL PASADO

Querida Catherin.1205

Te voy a contar algo de mi pasado que es un poco difícil para mí recordar. Necesito que te concentres unos minutos, y no me interrumpas por favor.

Dame unos minutos… Necesito tomar aire para atreverme a contarte.

 

Todo empezó en mi pubertad cuando tenía 13 años, en la escuela me hacían bulling porque era una niña con  sobre peso  y era grande para mi edad. A pesar de mis dos trenzas largas y la manera tan infantil que mami me vestía, me veía muy adulta. Me llamaban “la manganzona”

Eso no me importaba, solo me molestaba porque se pasaban todo el día con el mismo tema, hasta que me enamore de un lindo chico llamado Ángel que estaba en 2do de bachiller (Yo estaba en 1ero), era la única persona que no se burlaba de mí y me trataba como una chica normal. Nos hicimos muy amigos, aunque  lo amaba nunca imagine que podríamos ser novios hasta un 14 de febrero, en el buzón de cartas del aula, deposito una carta para mi detallando las razones de porque quería que fuéramos novios. Aún recuerdo la frase que más me impacto de esa carta: TE AMO PORQUE ERES LA CHICA MAS AUTENTICA QUE CONOZCO. Eso me llego tanto al corazón, que lo espere en  la salida para responderle el si con un beso (Fue mi primer beso)  ¡Nos hicimos novios!

Durante unos meses todo marchaba a la perfección con él, hasta que empezó a distanciarse en hora de almuerzo, y solo me hablaba por mensajes de texto y nos conectábamos por horas por teléfono cuando llegábamos a la casa, luego de la escuela. Estaba tan perdida en lo que realmente estaba pasando, hasta un día, en la hora de salida, fui a su aula a buscarlo, antes de entrar lo escuche conversar con su mejor amigo. Le explicaba a los gritos que ya no aguantaba las burlas de los chicos de la escuela por ser el novio de la niña más fea. Lo llamaban el “novio de FIONA” mi mundo entero se derrumbó esa tarde, el niño que amaba se estaba avergonzando por mi apariencia. Me sentí la niña más fea del mundo. Entre al aula interrumpiendo su conversación y lo enfrente. Le dije que no se preocupara por lo que estaba pasando, que ya no seriamos novios. Y que no quería JAMAS volver a verlo. El intento defenderse, pero no lo deje. Salí del aula muy molesta y herida en lo más profundo de mi corazón por lo que me estaba pasando en mi corta edad.

Cuando llegue a mi casa, me tranque en mi habitación, me desnude y me pare frente al espejo a jurarme a mí misma que jamás nadie me iba a humillar por ser “Gordita” y fea, que iba a mejorar mi apariencia, y que Ángel y los demás si iban arrepentir. Me lo repetía todos los días antes de llegar a la escuela.

Al otro día tome la decisión de hacer dietas extremas, solo bebía agua porque la sed me quemaba la garganta y a veces me comía un guineo maduro para callar mi estómago. Tenía dos  meses haciendo las dietas, hasta un día, en clases de educación física, dándole la vuelta al salón deportivo me desmaye. Cuando me llevaron al médico con una indicación de análisis, me diagnosticaron con anemia aguda.  Mi madre no lo podía creer, me miro muy seria queriendo saber que era lo que estaba pasando. Pero no me pregunto, solo se mostró  más atenta conmigo. En las noches no cenaba sin mí, y me hacía cocinar la cena con ella. Tenía que cenar para que no se diera cuenta de lo que estaba pasando conmigo. Como tenía que comer, empecé a provocarme los  vómitos antes de dormir. Eso me debilito aún más,  mi peso empezó a bajar drásticamente, no podía dormir por unos cólicos que me causaban los vómitos, y por unas “voces” que no me dejaban dormir.

Cada vez que me miraba al espejo me veía más y más gorda. Eso hizo a que usara sudaderas grandes color negra, caminaba con la cabeza mirando al suelo y mi pelo rizado tapando mi rostro. Me había convertido en la persona que estaba dentro de mí.

Ese mismo día, me tropecé con Ángel, cuando se dio cuenta que era yo, me sostuvo la mano alarmado queriendo saber que me estaba pasando. Yo me llene de rabia y le respondí a todo pulmón que no le importaba. Esa fuerza de hablar tan alto me mareo a tal grado que me desmaye en el pasillo. Cuando abrí los ojos estaba en la sala de un hospital con un suero en mi mano derecha (tenía dos días inconsciente), mis padres estaban mirándome con lágrimas en los ojos pidiéndome perdón por no atenderme lo necesario. No entendí sus reacciones. Les pregunte y ellos me explicaron que estaba enferma de bulimia y anorexia. (Ana y Mia). Yo no les creí, me negaba a creerlo, les exclame que los que estaban enfermos eran ellos. Pero no, sabia en mi corazón que era yo. Luego de eso, mis padres no me dejaron ni un momento a solas, mi madre empezó a dormir conmigo y mi padre me vigilaba en la escuela. Ellos empezaron a descuidar sus vidas por la mía. Eso me hacía sentir más miserable, y más con mis hermanas, me veían como la culpable del caos de la casa.

Las voces en mi cabeza tomaron más fuerza, dominaban mis acciones y me hablaban todo el día. El no dormir me estaba volviendo loca. Compraba pastillas a escondidas de mis padres para poder conciliar el sueño, como una dosis no me funcionaba, la aumente a tres, luego a cuatro, y solo así podía dormir. Pero no por mucho tiempo. Los calmantes empezaron hacer su efecto. Me daban compulsiones excesivas, como la epilepsia. Yo me escondía de mis padres para que no se dieran cuenta, hasta un día que me encontraron inconsciente en el baño. Por culpa de ese trauma mi madre empezó a enfermarse de los nervios y mi padre no fue jamás el hombre pintoresco y positivo que era. Mis hermanas empezaron a entender que si estaba enferma, pero yo no quería de su lastima. Así que tome la decisión más drástica de mi vida. Me corte las venas…

Mi madre y mi hermana mayor fueron las que me encontraron tirada en la bañera, con la ducha mojando mi cuerpo, me corte las venas con un pedazo de vidrio del espejo que había roto dos días atrás. Había algo extraño, Podía escuchar aun desmayada, mi subconsciente escuchaba a mi madre como se mecía conmigo haciendo una oración para que Dios me diera otra oportunidad. Lo recuerdo como si fuera hoy. <Señor no te lleves a mi hija, te ofrezco mi vida por la de ella> y mi hermana besando las palmas de mis manos. Exclamando mi nombre y llorando fuertemente que la perdonara por no entenderme. Al llegar la ambulancia, sentí unas fuertes manos cargarme, era mi padre, sentí un beso de el en mi frente susurrándome que todo saldría bien, porque mi familia no me dejaría sola.

Dure dos semanas en estado de coma,  cuando desperté toda mi familia estaba en la sala esperando a que abriera los ojos, eso me hizo entrar en razón y admitir lo más difícil…  Que  estaba enferma de bulimia y anorexia (y trastornos psicológicos), y necesitaba ayuda si quería vivir, y si de verdad amaba a mi familia. Y así lo hice. El primer año fue el más difícil (El comer y no vomitar, el dormir sin pastillas), asistía a reuniones diarios con psicólogos diferentes, tenía que enfrentarme con la persona más poderosa en mi (mi mente), todos los días tenía que mirarme al espejo y hablar conmigo misma, hasta poder controlar mi cabeza, orar cada vez que sentía debilidad me llenaba de fuerzas para seguir. También los libros de superación me ayudaron muchísimo. Los libros de CCS eran los que siempre me ayudaban, y los que hasta el sol de hoy me siguen ayudando.

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sahimercedes
Author: sahimercedes

Esta entrada tiene un comentario

  1. romina

    La emoción la atrapaste, falta lectura de corrección, y recuerda lo que hablamos en el vivo ayer en cuanto a ir llevando al lector de la mano.

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