Reto 6: pasado significativo

Querida Adriana

Me asusta un poco pensar en el pasado. Me enorgullece tener una magnífica memoria para olvidar. Creo que el pasado es lo que hacemos de él y no acostumbro compartirlo con muchas personas; pero me gustaría compartir mi historia contigo esta noche.

Cuando tenía 10 años mi mundo se quebró. Mi padre le fue infiel a mi madre y me culpe a mi misma durante años por que ella lo descubriera. Mi madre estaba embarazada cuando se enteró y lloró amargamente cada noche a mi lado, como era una persona solitaria  solo me tenía a mí. Seque sus lágrimas, la escuche y enfrente a mi padre por ella.

Cuando mi hermano nació todo empeoró, me tocó ser testigo y jurado en sus discusiones, mi padre no toleraba que lo contrariara pero mi madre parecía siempre tan frágil que no veía otra salida. La situación se tornó insoportable por lo que mi madre se fue de casa con mi hermanito unos meses después y me quedé con mi padre y mi hermana de 5 años. Tuve que hacer de mensajera y recaudadora de pensiones, con mi padre, administre el dinero y compre los pañales y demás víveres los fines de semana para mi madre. En la semana cuidaba de la casa de mi padre, hacía las compras, limpiaba, cocinaba, ayudaba a mi hermana con las tareas y asistía a sus reuniones y entrevistas. En ese entonces tenía 11 años. Solía llorar con mi madre todos los fines de semana rogándole porque me llevara con ella, pero siempre me decía que no había suficiente dinero y que debía cuidar de mi hermana. Asumí su cuidado por 1 año más antes que mamá me pidiera ir con ella, fui muy feliz de no tener que lidiar con los gritos de mi padre y toda esa responsabilidad. Asumiendo sola esa carga la escuela no me parecía tan importante y mis notas bajaron terriblemente, pero mis padres nunca lo notaron y yo no tenía intención de culpar a nadie más  más que a mi misma.

Cuando me fui con mi madre todo mejoró, aún tenía que limpiar, ayudar a cocinar y cuidar de mi hermanito de un añito (me duele la espalda con solo pensar en cargarlo de nuevo). Pero dejando de lado el llanto de mi madre y las discusiones en las que desempeñaba la noble función de intermediaria, gozaba de mucha más paz. Fue entonces que conocí a Carlos Cuauhtemoc. Creo que mamá notó que me ahogaba así que me obsequió dos de sus libros, “sangre de campeón invencible” y “el feo” (nunca imagino que me aferraría a esas historias y a muchas otras a lo largo de mi vida).

Me llevo a la iglesia y   la vida se tornó más amena, Ya que mi madre me había prohibido hablar de nuestra situación con otra persona, me sentía muy sola y el peso que cargaba en silencio podía ser aplastante; poder dejar ese peso en manos de Dios me proporcionó un alivio que no creí poder alcanzar jamás y con los libros por fin sentía que alguien me entendía.

Quisiera poder decir que mi vida fue más fácil, pero en definitiva era más llevadera. Tiempo después formalizaron el divorcio y mi padre no tenía ninguna intención de darle a mi madre una manutención; así que después de luchar con mi hermanito y con migo por casi 5 años mi madre finalmente cedió. Regrese a casa de mi padre con mi hermanito y acordamos pasar las vacaciones y fines de semana con ella. Para entonces tenía tenía poco más de quince años, mi hermanita diez y mi hermano cinco. Le prometí a mi madre que cuidaría de ellos y así lo hice.

Como cuide de mi hermanito desde pequeño era casi como mi hijo, de hecho cuando lo bautizaron me nombraron su madrina. Él era toda mi vida y en realidad me hacía muy feliz tenerlo, a fin de cuentas, él era todo lo que amaba y sentía que me daba todo el amor que necesitaba. Me esforcé mucho, estudiaba por las noches y mis notas mejoraron muchísimo, de hecho fui abanderada y me gradué como la 3ra mejor de mi promoción. También aprendí a administrar mejor mi hogar y hasta termine engordando a mi hermanito (con lo delgado que estaba ese niño era un gran logro), con mi hermanita un poco más grande  los días se hicieron mucho más cálidos.

Estudie Inglés y aplique en la universidad en mi último año de colegio. Me postule a una beca y a la universidad pública, mi padre insistía en que debía conseguir la beca, pero me hacía más ilusión la universidad pública que en mi país goza de mucho prestigio y me brindaría más soltura económica.

Adriana, debes entender que mi familia es relativamente acomodada, pero mi padre es muy celoso de su dinero (como te podrás imaginar). Aún cuando estaba por graduarme seguido me gritaba “¡parásita!” Cuando estaba enojado. Así que comprenderás que quería depender lo más mínimo de él como fuese posible ya que si cubría mis viáticos en una universidad privada recibiría muchos reproches y ni hablar si por alguna razón perdía la beca. Al final ingrese a la universidad estatal, para enojo de mi padre y alivio mio.

Me fue muy bien en derecho y pude cuidar bien de mis hermanos. Tuve trabajos de verano para no tener que molestar a mi padre y por orgullo, también obtuve una beca estatal para solventar mis gastos e ingrese a la carrera de contabilidad para poder tener mejores oportunidades de empleo mientras me graduaba de derecho; estudiaba por tardes y por las noches lo que irónicamente me dio más libertad en casa.

El año pasado termine ambas carreras, y francamente estoy muy feliz conmigo misma. En esta cuarentena estamos con mi madre y déjame decirte que estoy gozando de una paz y tranquilidad que no recuerdo haber sentido nunca, aunque me hace sentir un poco culpable en estas circunstancias, puedo decir que tengo más tiempo del que necesito y puedo compartir la responsabilidad de mi hogar, mis hermanos son mucho más independientes (aunque me duele un poquito que mi hermanito ya no me necesite como antes) y debo agradecerle a mi padre la mejor lección de orgullo e independencia que la vida podría haberme dado.

En realidad soy feliz Adriana. Dicen que nunca es tarde para tener una infancia feliz y creo que la tuve. Mis padres nos amaron a su modo y mis hermanos fueron mi mejor apoyo. Mi padre con todo su carácter fue el mejor incentivo para dar lo mejor de mi y estoy muy satisfecha.

Se que yo no sería igual de no haber pasado lo vivido, y de poder hacerlo lo haría de nuevo.

anamica.white
Author: anamica.white

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Esta entrada tiene 4 comentarios

  1. Hola

    Lo importante es que no te dejaste caer y te ayudo a ser fuerte, me gustó mucho tu forma de explicar tu infancia en pocas letras.

    Saludos..

  2. romina

    Ya tienes el tema, luego debes organizar la idea. Hay muchos detalles que no aportan al texto y lo hacen lento en la lectura. Piensa en tu lector.

  3. Salma

    Me sentí muy inspirada con tu historia. Muchas gracias por compartirla.

  4. Muchas gracias por leerlo, y Romina, gracias por la observación, trataré de hacer el texto más fluido.

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