Reto 6- Escrito a un amigo

Para: Emma. (Emma70049)

Que tal Emmanuel, me da mucho gusto escribirte nuevamente, agradezco comentaras mi texto, porque mi finalidad era que me leyeras. Ahora que tengo tu atención puedo continuar contándote acerca de mí porque veo en ti a un amigo que comparte el gusto por la escritura y tiene Fe.

Mi espiritualidad tuvo lugar cuando tuve conciencia y un poco de entendimiento, a una edad temprana supe que papá era casado, con familia y que mi mamá no era su esposa. Eso explicaba sus muchas ausencias, porque no llegaba en las noches a dormirme o jugar conmigo los fines de semana. Me daba celo ver a mis compañeros en el colegio, llegar con ambos padres tomados de la mano, recibir besos, abrazos y  le deseen éxito en su día. Aumentaba ese sentimiento cuando veía  que se besaban y a sus hijos le daban un beso en la mejía o en la frente, daba lugar dentro de mí  sentimientos  de tristeza y vacío porque al no estar papá en la casa, mamá se ausentaba por el trabajo y no reparaba en  tiempo debido a que siempre andaba con mucha prisa, no veía una miga de amor de pareja con mi madre, sentía una soledad profunda en mí pues aún era hijo único, me sentí muy infeliz, lloraba por dentro ya que desde pequeño me enseñaron que los niños no lloran,  me peguntaba que travesura tan imperdonable había hecho porque no podía tener a ninguno de mis padres conmigo. Crecí casi solo en la casa porque me cuidaban los vecinos, no había alguien con quien pudiera hablar sobre mi día ni poder decirle papá.  Para cuando tuvo oportunidad mi mamá me inscribió al catecismo, en las clases me hablaban de un padre celestial que me amaba y en todo momento estaría conmigo, sobre todo cuando yo lo necesitara. Era algo que anhelaba, por fin tendría a quien dirigirme, alguien que me de su tiempo y su cuidado. Fue así como me refugie en Dios como mi padre celestial, aquél que en su omnipresencia podría acompañarme en todo lugar. Lo hacía presente en mis triunfos y lo evocaba en mis derrotas para darme consuelo. Me dirigía a Él todas las noches, oraba como me habían enseñado y después que terminaba, le contaba todo mi día, lo que sentía y lo que no entendía, me gustaba sentir que estaba sentado a un lado de mí escuchando atentamente, así eran mis noches hasta que caía en sueño, Parece algo ingenuo de un niño pero cuando estuve solo, sentí su compañía, cuando estuve triste me animo, cuando tuve miedo me ayudo a tener valor, cuando sentí frio en mi corazón, Él me dio calor. Para un niño que anhela amor, eso era mejor que nada, dime ¿no es eso lo que hace un papá? Para mi, sí, establecí un vínculo fuerte con Dios. Realmente Dios era como mi Superman, es la visión de un niño cuando admira a papá. Yo puse atención  en sus enseñanzas aunque me fueran dadas por otras personas, me enseño que mamá también me amaba, desarrolle un amor profundo hacia mi madre  y hacia Dios, tan intenso que mis días grises comenzaron a pintarse de color, se me pintaba una sonrisa y me causaba ilusión ya no me  agobiaba que mi madre me lleve al colegio y se retirara casi inmediato, tampoco el amor que los padres demostraban a mis compañeros. Yo tenía a mi papá en todo momento conmigo y podía hablar con Él siempre que quiera, mi casa ya no la veía igual pues trajo a mí la calma. Le preguntaba a mamá porque nunca me abrazaba, si la mamá de Jesús tenía menos que nosotros y siempre le dio amor a su hijo.  A partir de eso cuando mamá llegaba a la casa orábamos juntos y sentía que era así como lo hacían las demás familias. Me tomaba de las manos y rezábamos juntos, no había sentimiento más grande, era mucho mejor, que el hecho de que me comprarán un helado de chocolate o que me llevarán al circo. Me hacía muy feliz que estemos los tres, mi mamá, Dios y yo.  

Espero poder escribirte de nuevo, te manda muchos saludos. Tu amigo José.

Jose Can
Author: Jose Can

José

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Esta entrada tiene 8 comentarios

  1. emma70049

    José. Tu relato me llena de ternura. Inclusive me conmueve a manera de casi llorar… Tenemos muchas cosas en común. Deberíamos platicar un día.

    Sin embargo en cuanto a tu texto, encontré uno o dos errores de dedo…

  2. Tu texto tiene mucha verdad. Dios es como un papá, y te está con nosotros cuando más lo necesitamos. Me haz llenado de ternura.

  3. katimav

    A mi también me causó ternura tu relato. Gracias José por compartirlo. ¡Saludos!

  4. romina

    José: Atrapaste la emoción, ahora falta el cuidado de la palabra. Reto a reto vas creciendo, toca que comiences a exigirte más en los detalles.

    1. Jose Can

      Te lo agradezco Romina, podrías definirme más a que te refieres con el cuidado de las palabras por favor. Muchas Gracias.

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