Reto 6. El caos que nadie percibió

JRichardGtz:

Hoy estoy aquí de nuevo, contándote un poco más de mi.
Estoy segura de que has escuchado acerca de la palabra “depresión”. Quizá la has vivido o simplemente es algo que está ahí. Ella es silenciosa, pero terrible.
Yo fui una de las no muy afortunadas que ha tenido que vivir con ella y te contaré cómo empezó.
Cuando era una niña, tenía problemas con los demás niños pues nunca fui buena socializando, pero eso no era una preocupación para mi. Siempre que llegaba de la escuela, sabía que mi papá estaría esperandome y así no me sentiría sola.
Desde antes me intentaban advertir del inminente suceso, pero me negué a escuchar. Él estaba enfermo y lo sabía, pero no lo veía como algo grave.
Todo comenzó el día de su muerte.
Estando en casa de mis abuelos, mi mamá llegó junto con una mujer. Yo estaba sentada en la cama mientras ella se sentó en una silla. Después nos dejaron solas en la habitación. Me sentía incómoda al no comprender lo que sucedía.
Comenzó diciendo que era psicóloga y después dijo muchas cosas que no recuerdo claramente, pero dolían porque me estaba aguantando el llanto. Fui incapaz de seguir resistiendo cuando llegó el golpe final.
“Tu papá falleció” fueron las palabras necesarias para destruirme. Me rompí en mil pedazos y sigo sin encontrar algunos de ellos. Su funeral fue aún peor. Si aún quedaba esperanza de que él regresara, ahí se esfumó. Ver a tantas personas ahí me causaba asco. La mayoría solo me parecían hipócritas que no tenían nada que hacer ahí.
Verlo bajar sepultando una parte de mi, fue como si me encajaran miles de flechas. Perdí por completo el control, no era consciente de mi misma y tal vez ahí habría acabado todo de no haber una persona sosteniendome con fuerza.
Pasaron los días que rápidamente se convirtieron en meses. Yo aún no podía aceptar que la persona que más amaba se había ido para nunca volver.
Él era mi héroe aunque no tuviera capa. Al no tenerlo conmigo y además estar sin amigos con quien distraerme, me llegué a sentir como una flor marchitandose lentamente.
Perdí lo que más amaba y eso me ardía en todo mi ser. Quería gritar y destruirlo todo. Fui el caos que nadie percibió.
Mi mamá insistió durante un tiempo llevarme al psicólogo. “¡No estoy loca!” Objetaba. Es aquí donde estaba ante el camino de terminar destruyendome a mi misma o volver a florecer.
Cuando todo el daño comenzaba a ser visible y las marcas en mi piel imposibles de ocultar, decidí hacer algo por mi propio bien. Un doctor amigo de mi familia nos recomendó una psiquiatra y decidí asistir para poder cambiar.
Debo admitir que fue muy complicado. Tuve altibajos y aún me sigue costando, pero lentamente comienzo a abrir un poco más mi corazón para permitirme apreciar esos pequeños detalles difíciles de notar a simple vista. Aquellos que hacen este mundo algo mejor. Siguen habiendo marcas del pasado, pero poco a poco se van borrando.
No estuve sola aunque eso pareciera. Siempre hubieron personas dispuestas a ayudarme y gracias a ellas estoy aquí.

-Dulce Garza

dulcegarza04
Author: dulcegarza04

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Esta entrada tiene un comentario

  1. romina

    Ya tienes la emoción, ahora falta ordenar la idea, y enfocarte en el pg.

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