Reto 6 cumpleaños

Querida kati:

He despertado escuchando “las mañanitas” de la voz entusiasta de mi hermano, fue el primer saludo por mi cumpleaños el día de hoy. Él en mi vida siempre ha sido el alma de mis fiestas, el que me organizaba las “fiestas sorpresas” de cumpleaños, el que me empujaba (a veces literalmente hablando) a socializar. Me preguntó si estoy triste de tener que pasar este día sola. “¿Y eso cuándo fue motivo de tristeza?”, le pregunté.

Tengo dos fotos de mi cumpleaños de 7 años: En una, retrata bandejas rebozando de todos los dulces que te puedas imaginar, la piñata al fondo, una torta lo suficientemente grande para alimentar a todos los niños corriendo y riendo a mi alrededor y más, y yo, que parezco una nube negra en un cielo claro, es como si no perteneciera a tanta alegría porque salgo sin ninguna emoción. La otra foto contiene los mismos elementos, pero tiene solo tres diferencias esenciales y todas recaen en mí, y son que: en una mano sujeto un peluche de un gato blanco, en la otra mano cargo un mini maletín lleno de cuentos en su interior y mi boca (según la divertida de mi niñera), diciendo: “¡whisky!”.

Parece ser que en esa fiesta alguien me conocía, o al menos conocía mis gustos en cuanto a regalos. 

¿Te percataste que no mencioné en la foto ni a mis padres, ni a ningún miembro de mi familia?. Pues bueno, es porque no aparecen, no sé dónde estaban. 

Mi madre siempre tenía algún dolor que la aquejaba, y se tomaba una pastilla para dormir o tenía una cita médica; mi padre viajaba mucho por dice haber estado envuelto en asuntos muy importantes de política; mi hermano era un adolescente rebelde, fuera de casa andando de un lado a otro con sus amigos; y mi hermano menor que era un bebé, me habían prohibido jugar con él desde que casi le había hecho caer de su coche. Tiempo después, inferimos, junto con mi niñera, que mi padre en su intento de que deje de rebuscar entre sus libros, me había obsequiado esos cuentos y mi madre como no podía cobijarme o mimarte como tal vez hubiera querido, me dio ese gato hermoso de peluche.

Así que esa segunda foto de ese cumpleaños es el reflejo de eso, de que siempre fui yo, y mis metafóricos: el gato y los cuentos.

Con la ausencia de todos, la casa casi siempre estaba en silencio. Salía al patio con el “gato” e imaginaba en silencio a todos los amigos ficticios que había visto en las hojas de esos cuentos. Comía con ellos, jugaba con ellos y dormía con ellos. Después de todo eran más amables y menos bulliciosos que todos esos niños que querían destripar a golpes a una indefendible piñata, y se burlaban de mí por no querer hacerlo.

Mi niñera en su intento de ayudarme a salir de la presión de los demás, sujetaba el palo conmigo y me decía bajito: “dale suavecito, así como para que no le duela… y nos vamos”. Y yo entre lágrimas y la risa de los demás le daba suavecito a la piñata.

Cuando crecí y ya tenía el poder de decidir entre festejar mi cumpleaños o no. Jamás escogía hacerlo. A quien parecía preocuparle esa mi decisión y siempre se las arreglaba por organizarme algo, era a mi hermano mayor, tal vez por querer ayudarme con mi falta de tacto para expresar mis emociones, ya que estaba muy acostumbrada a vivir solo en mi mente.

Yo solo pedía a que nuestro principal Creador, le escribiera un libreto en su vida, o al menos un guión, en el cual entienda que yo ya había descubierto la diferencia entre estar solo y sentirse solo, y lo necesario que era dejar entrar en mi vida no a muchas personas, pero sí a las indicadas (y esto también lo aprendí, irónicamente, de mi refugio en todo tipo de páginas que han hecho que empatice con la gente, porque cada ser humano es un personaje). Y así fue escrito.

Por eso después de mi pregunta, esta mañana. Escuché la risa de mi hermano en el teléfono y me dijo con una voz cómplice: “sólo prométeme que al menos pedirás un deseo”.

-¡Ah, no! ¡Eso siempre!, le dije, riendo.

 

davinia6492
Author: davinia6492

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Esta entrada tiene 3 comentarios

  1. katimav

    ¿Es tu cumpleaños? ¡Felicidades! Es un día especial porque llegaste a este mundo. Las adversidades sirven para hacerte crecer. ¡Gracias por compartir tu carta!

  2. romina

    Tienes el tema que quieres abordar, pero falta ordenar la idea, y usar las herramientas que aprendimos.

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