RETO 6- CICATRIZ

Adri, hoy he vuelto a escribirte, el expresar lo que está dentro de nosotros resulta sano para el alma y en esta carta te contaré más sobre mí, si pudiera definir mi vida en una palabra, esa palabra sería recuperarse, la vida me ha enfrentado a muchas dificultades y problemas, pero quiero hoy quiero enfocarme en lo que sucedió el doce de septiembre de dos mil diecisiete, una mañana que dividió mi vida en un antes y un después, me encontraba en el Juzgado de Tejutla del departamento de San Marcos, Guatemala, por cuestiones de trabajo, cuando de repente me sentí mareado por lo que decidí salir del juzgado y tomar aire, una sensación de nausea se apoderó de mí, por lo que me incline hacia adelante y puse mis manos sobre las rodillas, instantes después me desmayé, al reaccionar mi mente se quedó en blanco, cuando recobre el conocimiento empecé por recordar mi nombre y en donde me encontraba, las personas empezaron a rodearme y uno de ellos me alcanzaba un pañuelo, pues tenía la cara cubierta de sangre debido a una herida en la ceja izquierda, fui llevado al Centro de Salud donde me suturaron la herida, herida que dejo una cicatriz.

                      El accidente sólo fue el inicio de un proceso que tuve que enfrentar, pasaban los días y el mareo y las náuseas no cedían a pesar de los medicamentos que me recetaban, por lo que el médico recomendó realizar una resonancia magnética, la cual reveló un problema en mi cerebro, resulta que padecía de una enfermedad congénita en las cervicales, el médico no se explicaba por qué yo había llegado a tener una estatura promedio, pues debido a la enfermedad no tuve que haber crecido mucho, además me decía que me preparara pues los síntomas de la enfermedad se habían manifestado y era muy probable que en los próximos días iniciara a tener convulsiones.  

           Déjame decirte que para un joven de veintitrés años que se encontraba preparando para su examen privado de la Carrera de Abogacía y Notariado, con toda una vida por delante, esa noticia era un balde de agua fría, a esa edad piensas en sueños, ilusiones, pero nunca en enfermedades, ni mucho menos en la muerte.   Cuando te enfrentas a la posibilidad de morir, todos tus planes y agendas quedan en pausa, todo en tu vida cambia, empiezas a valorar la salud, a tu familia, amigos, disfrutas el presente como si no hubiera mañana, vives un día a la vez y agradeces a Dios por las cosas que a antes dabas por sentado, fue allí donde decidí que quería ser recordado como alguien que escribió sus mejores canciones en sus peores momentos.

                  Pasaban los meses y mi salud no mejoraba, los mareos y la náusea se hacían cada vez más insoportables a tal grado que no podía estar en ningún lugar sin marearme, por lo que solo acostado y durmiendo lograba sentirme mejor, debo de reconocer que llegué a desear la muerte, pensaba que si el resto de mi vida iba a estar enfermo, no valía la pena seguir viviendo, fueron dos noches las que cambiaron mi forma de pensar y de vivir.

        La primera noche, horas después de tomar un medicamento, mi cuerpo se había pesado al punto que me tuvieron que llevar cargado a mi dormitorio, estando acostado una ansiedad se había apoderado de mí, sentía que la hora de morir había llegado, que me quedaban pocas horas de vida, recuerdo que empecé a llorar y a pedirle perdón a Dios por haber deseado morir, le suplicaba el poder seguir viviendo, de pronto una paz me envolvió y pude conciliar el sueño.   La segunda noche marco el inicio de mi recuperación, tras varios meses pidiéndole a Dios mi sanidad, estando dormido soñé que alguien se acercaba y ponía su mano sobre mí, y un fuego recorría desde mi cabeza hasta la espalda, desperté sudando, no fue instantáneo pero esa noche fue el parte aguas para que meses después yo logrará recuperarme, no quiero que me veas como alguien religioso, porque no lo soy, simplemente quiero que me veas como alguien que se encontró con Dios en su peor momento, y que a partir de allí inició una relación personal con Él.

        Hoy tres años más tarde ese joven te escribe, a pocos pasos de culminar su carrera universitaria, pero lo más importante con una cicatriz en su ceja, que le recuerda lo bueno que es vivir, la importancia de disfrutar la salud y sobre todo que ya obtuvo el mejor título que alguien puede soñar, el título de ser Hijo de Dios.

¿Te gustó?

Puntuación 0 / 5. Recuento de votos: 0

Hasta ahora, ¡no hay votos!.

jamdeleon517
Author: jamdeleon517

Esta entrada tiene un comentario

Deja una respuesta

1 × uno =