RETO 6: AMADO ABUELITO

Hola Laura, espero que estés bien, yo estoy en mi habitación, acabo de despertar, no tengo ganas de salir de cama, así que prendo la televisión, esta dando el noticiero el cual anuncia los muertos que se incrementan de manera alarmante a causa de este virus, esto me da nostalgia.

De pronto las lágrimas empiezan a brotarme, no puedo entender, las pruebas que pone la vida. Se me vino a la mente el día en que él paso a mejor vida; en sí desde muy niña eh vivido junto a mi hermana, ella me cuidaba porque yo era la hija menor, solíamos ver poco a nuestros padres (una vez a la semana por motivos de trabajo). En las mañanas íbamos juntas ella al colegio y yo a la escuela, mi hermana tenía muchas responsabilidades, pero también teníamos con nosotros a nuestro abuelo Aurelio, cada que regresábamos de clases, él venía a nuestra tienda, se sentaba con nosotras, nos acompañaba hasta ciertas horas de la tarde, siempre me sentaba en sus rodillas y me preguntaba cómo me había ido en clases, para mi hermana y para mí era nuestra mayor compañía, siempre se preocupaba por nosotras, incluso habían veces que sentíamos que él nos quería más que nuestros padres. De pronto una tarde no vino, no llego a la tienda a la hora de siempre, eso nos pareció raro, mi hermana me dijo: “Quédate en la tienda, iré a su casa, te dejaré en rejas para que nada te pase, no tardo”, yo accedí, me quede haciendo la tarea de la escuela, pero mi hermana demoraba en venir, ya estaba oscureciendo, tuve miedo, saque la cabeza por las rejillas, pero no veía bien, así que introduje la totalidad y vi a lo lejos mucha gente amontonada, trate de retroceder pero no podía sacar la cabeza de la rejilla, empecé a desesperarme, de pronto un vecino vino a auxiliarme, estuve atorada como media hora y lograron que me libere de la rejilla, sollozando le dije que mi hermana no regresaba, me dijo “Tu hermana esta allá, llorando por un señor mayor al que atropellaron, iré a decirle que venga” y se fue, yo sentía desesperación, era aún pequeña como para entender la magnitud del problema, solo sabía que algo iba mal; de pronto llega mi hermana corriendo, me preguntó si estaba bien, porque el vecino le comento de que estaba atascada, le respondí que estoy bien, que me diga que paso, es así que me abrazo y me dio la peor noticia de mi vida, mi abuelo había sido atropellado y no sabían quién lo hizo, en ese momento sentí que mi mundo se derrumbaba, no podía pensar bien las cosas, como entender que ya no veré ni jugaré con mi abuelito querido, el único que nos protegía cada tarde, con el que leía sentada en sus rodillas, me afecto tanto que llegue a enfermar, no quería jugar ni comer, simplemente me quede como en shock, a causa de ello es que cada día me salía sangre por la nariz sin motivo, mi hermana vivió todo el calvario, fue por partida doble uno por lo de mi abuelo y otro porque para ella era traumático ver que me salga sangre por montón. Luego de unos meses mi papá renuncio a su trabajo, para cuidarme, ya que no me recuperaba; es así que el vino a hacerse cargo de mi hermana y de mí, con el tiempo logre superar el suceso, no fue fácil, pero el tiempo hizo lo suyo, yo empecé a tener uso de razón, comprendí que no todo es color de rosa y que las personas tenemos un tiempo de vida y pues venimos a hacer algo en este mundo, decidí superar la muerte de mi abuelo, viéndolo desde otra óptica, ese acontecimiento hizo que mi padre se acerque a nosotras a darnos tiempo y amor, es así como empiezo a encontrar motivos para sonreír, puesto que soy consciente de que él siempre me cuidará desde el cielo y por él en su nombre y memoria me juré ser la mejor en todo lo que me propusiera, prometí ser la mejor hija (porque es lo que siempre me enseñaba), desde ese momento todo lo que hago hasta ahora, lo hago en nombre de él de mi amado abuelo, aún en los momentos más dolorosos y tristes, sé que no estoy sola, el siempre estará conmigo, levantándome y diciéndome como siempre me decía “tú y solo tú eres quien te puede frenar, si deseas volar lo harás pero dependerá de ti, hija mía nunca te derrumbes, cada día es un aprendizaje, aprende a vivir y ver el lado bueno a todo aún y en los momentos difíciles hay cosas buenas, ve el lado positivo”, nunca se me olvidaran sus palabras. 

Así que cada día es un aprendizaje, doy gracias por tener a mis padres aún con vida, ahora disfruto lo máximo posible a ellos, aunque solo sean los fines de semana, ya que tenemos horarios algo complicados, aún así nos organizamos para irnos de paseos familiares u organizar comidas juntos, la vida se hizo para disfrutarla y mucho más con los seres que amamos, ya que uno no sabe cuando tengamos que despedirnos para siempre, pero es justamente por eso que nos esmeramos en dejar el mejor recuerdo y una huella imborrable. 

 

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Monilbp1
Author: Monilbp1

Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. romina

    Ya tienes tu tema, pero no olvides la lectura de corrección. Falta trabajo al texto, no se ven presentes las herramientas anteriores.

  2. Laura Castro

    Lo siento mucho, fue una experiencia muy dolorosa, pero gracias a Dios has salido adelante, un abrazo sincero, Lao

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