Reto 6

Dulce:

Nuevamente te escribo puesto que hay mucho por conocer de mí. Estuve un buen rato acostado sobre la cama con los ojos abiertos, con la mirada perdida en lo blanco del techo como si frente a mí se reproduciera la película de mi vida, se vienen recuerdos que creí perdidos, situaciones y eventos que pocas veces suelo mencionar a la gente, porque al hacerlo siento que soy vulnerable, siento que dejo la puerta abierta de mi hogar por las noches y trato de conciliar el sueño.

Mis padres se divorciaron cuando tenía 8 años, por lo que supe después los problemas y discusiones venían ya desde bastante tiempo atrás, cada quien tuvo sus versiones sobre el declive de la relación pero sinceramente era lo que menos me importaba e ignoraba algunos sucesos, lo único que comprendía a tan corta edad era que papá y mamá no eran felices juntos.

Las cosas cambiarían por lo  que pude percibir, mi madre en el intento de alejarme de todo ese ambiente de separación y ruptura familiar decidió enviarme por unos meses al cuidado de mis tíos quienes vivían en la capital del país, meses que sin previo aviso se convirtieron en años, 2 para ser exactos. Mis 3 hermanos por su parte se quedaron en la ciudad, los dos mayores varón y mujer respectivamente habiendo cumplido la mayoría de edad se fueron de casa e hicieron una vida al lado de sus parejas; el penúltimo quién era 5 años mayor que yo fue a parar al mismo lugar en el que me enviaron un años antes, al parecer la situación en casa estaba muy crítica. 

El primer año que estuve en Lima fue de aprendizaje y adaptación, fue la primera vez que pude sentir soledad en el corazón y no era por falta de compañía sinó de amor, ese amor que sólo papá y mamá pueden brindar. Fueron tardes y noches en las que recordaba mi hogar pero también fueron de educación estricta y mucha disciplina, muchas veces en mi mente los odiaba por tan duros conmigo y no entender lo complicado que se le hacia a un niño asimilar todo de golpe. El tiempo paso sin darme cuenta, entre la escuela y hacer mis deberes en casa, jugar y ver televisión en horarios, me sentía más tranquilo sin mencionar que mi hermano estaba conmigo, había llegado en fiestas navideñas. Meses después pude regresar a mi hogar o a lo que quedaba de el. 

Lejos de tener algún tipo de resentimientos entendí que las personas que estuvieron conmigo cuando estuve lejos de casa hicieron lo mejor que pudieron para educarme en todo ese tiempo, y ha influenciado en mí en muchas de las cosas que he logrado actualmente, mis padres por su parte se mantuvieron así hasta ahora y son felices cada quién por su camino. 

renorseless96
Author: renorseless96

4

Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. Gracias por escribirme. Puedo imaginar como te encontrabas y me alegra que pudieras dejar resentimientos y convivir en armonía.

Deja una respuesta

8 − cinco =