RETO 5 – VAMOS, LEVÁNTATE, HAY QUE ARREGLAR ESTO.

Las vacaciones de aquél verano del 2005 no la pasé bien. Por más que intenté disfrutarlo al máximo en compañía de mis padres en la playa, simplemente no pude. Estaba preocupado.

 ¿La razón?

Me quisieron correr de la escuela secundaria donde trabajaba. En ese entonces yo sabía que no era monedita de oro para el director Valerio, ni para la supervisora de la zona escolar, Beatriz, pero nunca me imaginé que su desagrado para conmigo llegara a tanto. Por eso antes de que ese ciclo escolar terminara, ya tenían pensado qué hacer para correrme.

Resulta que, en esa época, antes de terminar el ciclo escolar, teníamos que firmar una plantilla donde venían nuestras horas base, grupos y todo lo correspondiente al salario. Esa plantilla, junto con toda la documentación, tenía que ser enviada a la supervisión, pero para ser válida tenía que llevar la firma de todos mis compañeros profesores. Sin embargo, cuando llegó el momento para firmar la hoja que me correspondía, algo llamó mi atención.

Los grupos asignados solo eran de manera temporal”. Esa era la nota que estaba al calce de la hoja. Por supuesto que no era cierto. Llevaba más de tres años trabajando en esa institución y desde el primer año había obtenido la plaza de manera definitiva. Y si yo firmaba la hoja, en cualquier momento podrían quitarme mis grupos y despedirme. Así que no firmé.

Salí de la dirección frustrado, enojado, lanzando maldiciones por doquier; preguntándome una y otra vez porque algunas personas con cierto poder y jerarquía quieren hacer su voluntad y dominar al más débil. No era justo. Tomé mi teléfono y le marqué a la supervisora. No me contestó. Insistí y nada. Cuando lo hizo, solo fue para decirme que estaba ocupando un espacio que no me correspondía en la institución y que fuera buscando otra escuela a donde irme, ¿tú crees? Y colgó.

Caminé hasta la banca más solitaria que encontré cerca de los baños. Tomé asiento y agaché la mirada llevándome mis manos al rostro. Tenía tantas ganas de llorar por el coraje contenido minutos antes. Me sentía preocupado, triste, solo. Miles preguntas revoloteaban en mi mente en ese momento. ¿Y si me corrían? ¿Qué iba a hacer? ¿A dónde me iría? Mi mundo se me venía abajo. De repente, alguien se sentó a mi lado.

Era mi amiga Eva, la profesora de tercer grado, conocida en la escuela por ser enemiga de las injusticias. Le platiqué lo sucedido, le dije que era injusto que quisieran hacerme eso. Que durante esos años en la escuela había aprendido a querer a mis alumnos, a mis grupos, a mis compañeros y a mi escuela (a pesar de que en ella se encontraran Voldemort y Bellatrix). Así les decía de cariño al director y a la supervisora.

Eva me miró y suspiró. Puso una mano en mis hombros y me dijo que no me preocupara. Que haría todo lo posible para que no me corrieran. Tomó su teléfono y envió varios mensajes. Cinco minutos después tomó mi mano y me dijo: “vamos, levántate, hay que arreglar esto”.

Eva reunió a mis compañeros docentes en la parte trasera de los grupos de primero. Les platiqué la situación. Hubo murmullos y desacuerdos. Al final, me dijeron que no me preocupara. Que iban a apoyarme.

¿Qué crees que hicieron?

Nunca firmaron la plantilla. Nunca se mandó la documentación. Y no nos liberaron. Salimos de vacaciones y al regresar, el director ya no se presentó a la escuela. Solicitamos una reunión con la supervisora y Secretario de Conflictos de nuestro nivel. Bellatrix Lestrange nunca aceptó su responsabilidad, aun cuando su firma demostraba que sabía de mi antigüedad en dicha institución.

Al final, se quitó esa observación de la hoja curricular y yo continué dando clases.

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Author: alkysirez

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Esta entrada tiene 8 comentarios

  1. katimav

    Imagino que tus alumnos deben tenerte un cariño especial. Que bueno que eres maestro y que es parte de ti el poder educar y mejorar la educación de vidas que apenas comienzan. Estoy segura que en el futuro más de uno tendrá una anécdota cariñosa de ti. Saludos Alkysirez 🙂

    1. alkysirez

      Lo bonito de la vida es dejar huella, sea cuál sea la profesión. Tú dejas huella mediante la danza y tus escritos, Mi admiración por ti siempre.

      Saludos Kati.

      1. katimav

        Pues a dejar huella entonces 🙂 Gracias, mi admiración para ti también. ¡saludos!

  2. oaeska

    Gran escrito, realmente pude conectar con el personaje.

    1. alkysirez

      Gracias Omar.
      ¡Por fin dí con el de la foto, jajaja! Perdona, es una larga historia eso de tener la misma foto. Algún día te la contaré, jajaja.

      Gracias por tomarte el tiempo de leer mi escrito.
      Saludos.

      1. oaeska

        Me tiene con una intriga enorme lo de la foto jaja. Buscando a quién escribirle el último reto me topé con alguien con la misma foto y pasé horas creyendo que era un error o algo parecido. Necesito esa historia.

  3. Me gustó mucho, tu forma de mantener la calma ante el problema y más cuando amenazan tu estabilidad.
    Un gusto saludarte.

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