Reto 5: Presa de pensamientos

Estimado  e.m.c.onuno10, he leído tus escritos, y cada línea que has plasmado me ha parecido que desborda tu esencia, pintada con palabras y fabricada con sinceridad. Es por ello que deseo compartirte lo siguiente:

Vivo con el constante pensamiento de la eterna inquietud que abarca mi paz total.

Es de mañana y las aves cantan a mi lado izquierdo, pero esta vez no están en sincronía con  lo que siento.

El sillón-columpio de mi jardín en el que estoy sentada se mueve suavemente , de forma que mi pierna derecha cae, moviendo ligeramente las hojas del pasto. A mi derecha, de pronto desciende un chorro de agua que termina por desbordar una cubeta llena de ella. Yo solo presencio, y no soy consciente del daño ecológico que hago al no cambiar la cubeta.

De pronto, una gran gota cae, provocando un enorme salpicón que llega hasta mí, y me envuelve dentro de inquietantes pensamientos.

Por las noches me recuesto, y el insomnio se apodera de mí, obligándome a contemplar el techo por horas, mientras mis designios y dudas me toma presa.

Las personas a mi alrededor me ven pero no me observan, me dicen que luzco bien, alegre y tranquila, pero es porque no saben lo que guarda mi interior.

Desde hace 6 meses mi estabilidad emocional sube y baja cual montaña rusa, dando giros repentinos y bajadas alarmantes… Por más que intento no puedo sacarlo de mi mente, y cuando camino, su imagen y voz se apodera de lo que soy.

Éramos juntos un equipo que podía contra el mundo, y lo amaba tanto como se ama el primer amanecer que presencias. De pronto, un día inesperado, me dijo que no quería más, que buscaba que yo cambiara un poco, y que a su vida habían llegado proyectos mejores.

Mis ojos desbordaron lágrimas, pero él solo se marchó sin mirar atrás, dándome la espalda.  Desde entonces mi pecho se encuentra oprimido, y mi mente guarda caos.

Hay días en los que me levanto con emoción, sonrío y me siento plena conmigo misma porque considero que no necesito de alguien más para ser feliz.

Pero también existen días donde mi luz se opaca, mis ganas son nulas, mis emociones inentendibles y mi rostro se encuentra caído.

A veces pienso que Dios lo puso en mi camino para que lo amara, que él me amara, que nos ayudaramos a crecer, a formar proyectos, y luego de la nada decidió que debía irse.

Te confieso que hubo un tiempo en el que le gritaba al cielo llena de reproche, estando furiosa con Dios por haber hecho tal cosa… No obstante, después de ver todo desde otra perspectiva, pienso que lo hizo para que así yo pudiera conocer el dolor, que aprendiera a ser fuerte yo sola, dejara de ser dependiente de forma emocional y supiera afrontar la adversidad junto con sus problemas, sin necesidad de tener a alguien a mi lado… Y también porque me tiene preparado algo mejor.

Sin embargo, soy sincera cuando te digo que aún siento el deseo de llamarlo en la mañana cuando las aves cantan, en la tarde cuando el sol se oculta y por las noches cuando el silencio llena el vacío.

No sé nada de él, y quisiera saber como se encuentra, que ha hecho… Si quisiera también que volvieramos a estar juntos.

Pero el miedo me envuelve dentro de un caparazón  cuanto tomo el teléfono, busco su contacto y estoy a punto de escribirle.

A veces me odio por pensar demasiado y no actuar; los días pasan rápido y nadie sabe a ciencia cierta si al siguiente día podremos despertar.

A veces me odio por analizar tanto la situación y considerar todas sus posibles reacciones emocionales que su respuesta neurológica le haga realizar.

Declaro que no podré calmar mi inquietud, ni sentirme tranquila hasta que destruya ese caparazón de temor y tome el valor suficiente para hablarle… Hasta que me responda como solía hacerlo cuando nos enojabamos, y me diga que también quiere verme para arreglar todo.

Hasta que le externe la causa de mis desvelos, le diga todas las dudas que tengo, y me ofrezca un abrazo sincero.

No podré bajarme de esa loca montaña rusa de pensamientos preocupantes hasta poder volver a verlo, y aclarar todo lo que dejamos pendiente.

Por fin he decidido levantarme para cambiar la cubeta, y el agua vuelve a llenarla, ahora sin derramar nada. Me quedo observando como sucede eso, y segundos después llega a mi olfato un distinguible y exquisito aroma de comida casera.  No me había percatado del tiempo que estuve aquí. Tomo mi cuaderno, y con una presión menos en el pecho entro a casa tras el dulce sonido de la voz de mamá, mientras tengo un pensamiento legible: No podré dormir tranquilamente y dejar de ser presa de mis pensamientos hasta volver a sentir el calor de su cuerpo y el amor que su alma guarda por mí.

                                                                                        Adri Flores

vic21spring
Author: vic21spring

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Esta entrada tiene 3 comentarios

  1. Estimada Adri, me siento muy identificado con todo tu relato, pues cada letra que has colocado está perfecta. Me ha encantado muchísimo la forma natural que tienes para contarla y la historia que concuerda exactamente con la mía. Un abrazo psicológico, tu buen amigo Emco Nuno.

    1. vic21spring

      Te agradezco que hayas tomado un espacio para leerme, y me sorprende que al elegirte como destinatario seas quien comparte su historia con la mía. Recibo con calidez tu abrazo, y de forma sincera espera uno de mi parte.

  2. romina

    Revisa bien el PG. Hablaremos en el vivo sobre ello.

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