Reto #5 Mi Nicaragüita querida

Judith Hernández

 Querida amiga, sabes que soy buena escuchando a los demás, pero no soy tan buena escuchándome a mí misma, por eso te reservé un lugar en mi pequeño paraíso, justo al lado de mi montañita de libros en espera, tengo un par de hojas que pretendo usar para desahogarme contigo, porque sabes, creo que mi mamá piensa que estoy volviéndome loca con este encierro, y la entiendo, mi mal humor ha aumentado en estos días, solo déjame encender una velita para que mi cuarto huela a canela y piensen que soy la hija cuerda que todos quieren que yo sea.

A manera de confesión, quiero decirte que hay un mounstro dentro de mí que quiero dejar salir, pero no puedo asustar a nadie, por eso, solo lo suelto por las noches, lo dejo andar por mi cabeza, le permito que se dé una vuelta por mi cuarto, por el momento los dos ya no alcanzamos en este lugar, está creciendo a niveles abismales y eso que solo tiene dos años de edad, nació aquel día, que fui privada de seguir viviendo mi sueño, aquel que había conquistado a base de muchos esfuerzos y fracasos… a partir de ese evento, en el que perdí mi trabajo he alimentado ese enorme y feo mounstro de miedos, incertidumbre, tristezas y honestamente ya no lo puedo aguantar.

 Han pasado dos años desde que nuestro país se ha convertido en un cementerio de sueños, un cementerio de personas a las que amábamos, porque dos genocídas las han mandado a matar, algunos sufren por unos días de encierros y los entiendo, pero, nosotros llevamos muchos años conviviendo con los enemigos, y ¡sí!, ¡eso dije! viviendo con más de un criminal,  mi Nicaragüita querida, ¡sigue sin poder respirar! y ¿será que vamos a volver a respirar? aquí si no nos mata el coronavirus otro nos matará, todos sabemos a quienes me refiero, pero nadie hace nada porque a nadie le conviene hablar.

Por las noches pienso en cuanto más vamos a durar, que vamos a comer en algunos meses, sinceramente no sé qué pasará… obviamente nada de esto en mis manos está, lo único en lo que puedo trabajar es en mi actitud en cuanto a lo que me genera esta ansiedad, hay una cita bíblica que me ha hecho reflexionar y es la de “no tener miedo a lo que mata el cuerpo, sino aquello que mata el espíritu”. Por eso, he decidido mantenerme con la confianza firme de que todo esto pasará, que la salvación de mi alma es lo único que debo asegurar, alejando de mi todo resentimiento hacia las personas que nos han hecho daño, por no desearles el mal, intentando ser luz para aquellos que han perdido la esperanza, intentando abrazarlas con mis palabras, sonriendo y haciendo sonreír a los demás mientras pueda, pero esto solo lo prometo en el día, porque en las noches me permito llorar.

Deseo mi querida amiga, que tengas una mano con la que puedas contar y alguien que te pueda escuchar, yo podría ser esa persona si tú me dejas, creo que así podré ayudarte a vencer tus mounstros tu los míos. ¡Gracias por leerme!

Con mucho cariño: Mary

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Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. romina

    El lector no puede conocer lo que no le cuentas, falta dibujar un poco más la preocupación y el porqué lo es.

    1. Mary

      Mi destinatario es también Nicaragüense, pero Gracias por su comentario, trabajaré en las correcciones 😇

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