Reto 5: Hoy

Karly, ¿cómo estás?

Estos días han estado calmados. El calor me pasa factura cada segundo. E inesperadamente tengo una sensación de calma y tranquilidad en el corazón. Me pregunto qué estarás haciendo en este momento. Por alguna razón te imagino mirando por la ventana de tu habitación, esa por donde dices que los autos pasan.

En estos momentos yo amaría poder estar en mi habitación. Mi madre me lo ha prohibido y me ha postrado en el sillón de la sala. Hace un par de días me asaltó el dolor más infernal que he sentido. La cadera se me partía en dos con cada paso que daba. No importa en qué posición estuviera sólo quería llorar y maldecir mi suerte.

Una terrible y odiosa situación. Por ello mi madre decidió que era buena idea sobarme, fajarme y dejarme en el sillón más duro y firme por toda la tarde. Esa mujer no me dio la oportunidad de tomar el cuaderno en todo el fin de semana, hasta este momento por supuesto. Aproveché que se encerró en su cuarto a tomar una siesta y que el dolor en mi espalda ha disminuido montones. La sala es fresca y calmada, me parece un lugar grato para hacer esto.

Pienso en ello y a todas luces parece que mi mamá se preocupa demasiado por mí ¿no lo crees tú también? Desgraciadamente la verdad esta un poco lejos de ello. El primer día en que externé mi dolor ella se empeñó en hacerme ayudarle a limpiar. Realmente no me importó limpiar, pero tener que cargar las enormes ollas de mi abuela no eran algo fácil (esa señora cocinaba para 15 personas, te imaginarás el tamaño de esas ollas). El segundo día me pidió agacharme a escombrar un mueble. Cada que necesitaba bajar sentía un dolor que me hacía ver estrellas. No fue sino hasta el tercer día que decidió darme tregua y dejarme reposar.

Hoy sin querer me tocó la frente, corrió por el termómetro y me hizo usarlo. Tengo fiebre, en este momento. Antes de su siesta me apuntó con el dedo y con su suave y autoritaria voz me dijo que mañana a primera hora iríamos al centro de salud. Me agrada la idea, después de todo no he pisado la calle en casi una semana.

Mi abuela y yo hemos estado completamente recluidas en casa. Mi abuela dijo: “Si esta casa no tuviera patio definitivamente no nos daría ni el Sol”. Así que estoy un poco emocionada de salir aunque eso signifique tener a un desconocido (por muy doctor que sea) tocandome. 

-Tony

jimena.m.flores
Author: jimena.m.flores

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Esta entrada tiene 3 comentarios

  1. Sé que mi texto ya no alcanza retro, pero quería escribirlo y subirlo de todos modos.

  2. Hola:
    Me gustó tu texto, escribes muy bien, aunque trata de fijarte bien en los puntos de la clase, y que no entendí muy bien el problema, no sé si tenías un dolor por fractura o era una gripa, pero tu redacción muy buena.
    Saludos.

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