Reto 5 Fe en el cambio. Katimav

“Pero, si desde allí buscas a Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, lo encontrarás…”

Hola Katimav,

Te cuento que el otro día más que despertaba y, en mi camino a los servicios, como todas las mañanas, me crucé en la sala a mi compañera de departamento y escuché claramente sus rezos vía WhatsApp que hace a distancia con su familia.

Tal vez si tú estarías en mi reemplazo, te unirías a ella. En cuanto a mí, esperaba que Dios no me haya desviado la mirada.

Entré a los servicios y ¡Válgame, Dios!… mi reflejo en el espejo me recordó que esas ojeras son señal de lo mal que estoy descansando últimamente, lucía demacrada, parecía como si mi piel jamás hubiera visto el sol. De inmediato me dije internamente de que no hay nada que un poco de ejercicio y buena comida no puedan arreglar.

Me puse mi ropa deportiva, sujeté mis pocos cabellos oscuros y me dirigí con mi mat de yoga al centro de la sala. Me senté sobre el mat, me puse cómoda y traté de hacer mi mayor esfuerzo para concentrarme y respirar profundo. Pero no pude.

Mi mente parecía estar en plena guerra, una guerra conmigo misma. Lo único que se me vino claro a la mente fue lo último que me dijo una persona que amo, la noche anterior: “haz cambiado”. Los cambios son buenos, pero él no se refería a eso. Me repetí “sé fuerte” “sé fuerte”… sentí mi cabeza muy pesada que tuve que apoyarla al suelo y cerré los ojos.

Había algo que me decía que las lágrimas no me harían débil, pero no podía llorar. Creí estar frustrada. Todo había pasado tan rápido que no tuve tiempo de detenerme a sentir, y ya creí empezar a entender el significado de “haz cambiado”.

Cuando me enteré del coronavirus (y lo siento si te agobio con este tema), lo primero que pensé, no fue en mi salud, ni en la salud de los que amo, ni en cómo volver a mi país… ni en cualquier cosa que me haga ver humana. Pensé solo en todo el dinero que iba a perder y que de hecho, ya lo hice.

He invertido mucha dedicación, tiempo y “dinero” a salir de mi zona de confort y crecer profesionalmente. Lo que en cuanto se refiere a negocios, me había llevado a rodearme de personas que solo estarán a tu lado sonriendo si pueden obtener algo de ti, donde todo lo que te rodea está disfrazado de falsas sonrisas, porque todo lo que importaba al final del día era el dinero. Y, ¿adivina qué? me estaba convirtiendo en una de ellos ¿quién era esta persona fría, calculadora y hipócrita? ¿Y cómo mis seres queridos podrían darse cuenta que estaba vacía por dentro si no era honesta con ellos?¿A caso ni yo me daba cuenta de toda esta superficialidad?

Mis padres siempre me repiten esta frase que dice: “Dios no te quita cosas, te libera de cosas”.

Tal vez tenían razón y ese era el momento de liberarme. Porque de tanto fingir y sobre exigirme, ya no estaba solamente tan agotada que ni podía distinguir el cansancio en sí, sino que ya se me había convertido en un hábito el de actuar todo el tiempo que ni me reconocía a mí misma. Y como cuando todo se va haciendo más claro a medida que sales a la superficie del agua, me empecé a dar cuenta de que quiero dejar ir: el estar pendiente de que todo esté perfecto, de las opiniones de los otros y de esa imagen de ser “alguien importante” en la vida. Quiero solo estar agradecida de quién soy y ser yo misma.

Puedes modificar muchas cosas en tu vida, pero cambiarte a ti misma voluntariamente es una de las más difíciles, pero tal vez no imposible.

Para eso lo primero que tendría que hacer era aceptar: sí, he cambiado para mal, pero quiero cambiar nuevamente, y para bien. Quiero ser un águila que acepta su renovación, puede ser dolorosa pero volveré a tener mis alas más bellas que nunca y volaré más ligero con todo lo ya aprendido. Ser libre.

Cuando abrí los ojos, mi compañera de cuarto aún estaba sentada ahí, rezando. No recordaba cuándo fue la última vez que recé. Pero si necesitaba recordar quién era, tenía que empezar por algo, así que creo que te gustará saber (porque creo que eres una persona de fe) que me levanté del mat y fui a rezar con ella. Quería pedir a Dios que abriera mi corazón nuevamente.

 

davinia6492
Author: davinia6492

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Esta entrada tiene 3 comentarios

  1. katimav

    Hola, gracias por escribirme. Divina es tu nombre de usuario y me imagino que así como el mismo, tu personalidad base debe estar llena de luz.
    Soy una persona de Fe porque la vida me lo ha enseñado. Tu familia tiene razón, Dios no te quita cosas, te libera, te conforta.
    Pienso que el haber cambiado no es malo, al contrario, es bueno, has crecido, seguramente has madurado y te has dado cuenta de que algunos errores cometidos no definen el camino a seguir. No te centres en esos momentos en los que sentiste volverte una persona superficial, céntrate en tu verdadera esencia, en ser buena persona y en querer dar luz a los demás. Al final de cuentas todo el proceso de la evolución del ser humano ha estado basado en cambios, el cambio es bueno, siempre acompañado de la reflexión y por supuesto recordando el principio de Dios es amor, y si Él te ama, entonces tú le correspondes con amor a él y con solidaridad y amor a tu prójimo.
    ¡Ánimo siempre, todo estará bien!
    ¡Saludos!

  2. katimav

    Disculpa, Davinia es tu usuario, leí Divina quizás por no ponerme mis lentes o quizás por mera causalidad. Causalidad dije, no casualidad. ¡Saludos!

  3. romina

    Falta enfoque en UN problema UNA preocupación, por momentos te vas por las ramas. Y falta lectura de corrección.

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