Reto 5: Día de verano.

En estos días de verano, en plena cuarentena, que si sales al jardín a regar las macetas o a distraerte un poco de lo cotidiano, del encierro. Se puede sentir como tu piel se va quemando poco a poco con los rayos intensos del sol, incluso desde dentro de la casa se puede ver como el calor rebota desde el concreto de las calles creando una sensación más calurosa, que te provoca sudar sin la necesidad de seguir un tutorial en redes sociales, incita a beber una rica agua fresca con muchos hielos para sentirse más contento. Pero justo, hoy el refrigerador de la casa se descompuso desechando esa idea de disfrutar una bebida refrescante.

Mi familia no quiere que llame a nuestro vecino para que repare la nevera porque consideran que no es un gasto necesario ni urgente, que guardemos ese dinero para lo indispensable, para lo básico, que en estos tiempos gastar dinero en componer un refrigerador es un lujo.

Yo al contrario no lo considero de esa forma porque gracias a Dios seguimos con nuestro sueldo intacto, continúa entrando dinero a la casa, si, el futuro es incierto, pero tenemos una reserva de todos los días que no hemos gastado dinero para salir al cine, al parque o de las compras impulsivas por internet y además podemos ayudar con un poco al vecino que no sabemos si necesita ese dinero para poder comer. Yo les digo que si es necesario y que sale contraproducente no repararlo porque toda la comida y compras que necesiten refrigeración se echan a perder y ya no sirven, se tienen que tirar a la basura y gastar dinero en más comida. Solo me queda esperar que el día de mañana después que salga de la casa toda mi familia a trabajar, llamarle inmediatamente al vecino para que repare el refrigerador sin que ellos se den cuenta, pagándole con los ahorros que tengo para comprar libros y fingir cuando lleguen lo sucedido diciendo que tal vez no estaba conectado correctamente.

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