Reto 5: conexión

Querida Adriana:

Acostumbro mantener una actitud bastante calmada  y paciente ante las personas, considero que son pocos los problemas sin solución y si no tienen solución no tiene sentido preocuparse.

Mis amigos y conocidos me consideran una persona muy paciente, curiosa ironía. Soy terriblemente ansiosa, cuando dejo que un problema se me clave en el pecho este me provoca un intenso dolor  y angustia. 

Como estudiante de derecho y contadora no es una buena;  característica técnicamente vivo de los problemas. Por eso procuro leer novelas y escuchar historias tristes o cómicas para aplacar mi espíritu inquieto y distraer mi mente fatalista. Eso me hace un poco distraída pero me ayuda a sentirme feliz y con eso basta. Después de todo con tan penosas historias y fantásticas travesías, son pocos los problemas que me impiden respirar y me siento mucho  más feliz cuando tengo problemas que enfrentar.

Ahora mismo mi problema es que no tengo suficientes  problemas. 

Cumplí 22 este año, en definitiva ya no soy una niña (aunque no termino de asimilarlo) terminé la carrera de contabilidad y derecho, pero aún estoy en proceso de titulación. 

Quiero apoyar económicamente a mi familia y busque trabajo, sin el título es algo complicado. Aplique para varios trabajos pero no me seleccionaron y con la llegada de este virus y la cuarentena me quedé estancada. 

La quietud me angustia, me siento tan frágil e inútil que no puedo dormir sin temer el mañana. 

He vivido estos años de sacrificio, sin comer bien ni dormir con la esperanza del futuro y la convicción de mi propia productividad. Asumí la soledad autoimpuesta al dedicar todo mi tiempo libre a cuidar de mis hermanos y mi hogar sin mi madre. Pero ahora todo parece inútil, mis hermanos crecieron y son más independientes, la carrera terminó y no tengo a que dedicar mis noches de insomnio, estando todos juntos mi hogar ya no requiere tanto de mis cuidados y las excusas que tanto ofrecí a mis amigos para no salir, ya sea por las pasantías, los estudios o mis hermanitos ahora son nada. 

Por primera vez siento que nadie me necesita, que no soy útil y francamente me siento sola, ni siquiera me atreví a buscar o aceptar amor antes porque estaba demasiado ocupada. 

Me siento vacía y las historias que antes me me hacían feliz me llenan de nostalgia. Siento nostalgia por la esperanza en un futuro que ya llego y me intimida.

No me mal entiendas, hay penas peores. El hecho de que ya no me necesiten implica que por primera vez tengo tiempo para mi. Y creo que ya era tiempo de pasar tiempo a solas conmigo misma.  Si bien ahora pase a engrosar una larga fila de desempleados, esta situación no puede durar por siempre y entre tanto puedo continuar con mis pasantías.  Y respecto a la soledad, siempre tendré a mi familia y ahora que el futuro llego supongo que por fin podré darme la oportunidad  de hacer vida social. 

Mientras haya vida, hay esperanza. No me rendiré, aunque a menudo esta sensación de vacío me quite el sueño, se que es pasajero y se que puedo dar mucho más de mi.

Gracias por estar aquí. No me gusta preocupar a otros (al ser la hermana mayor es mi trabajo ser fuerte) por lo que suelo guardarme mis miedos. Pero me hace muy feliz poder ventilarlos esta noche y me hace aún más feliz hacerlo contigo.

Atte.  Ana Micaela  

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Author: anamica.white

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Esta entrada tiene 4 comentarios

  1. Entiendo perfectamente la gran mezcla de emociones que transmites, sabes, me agradó mucho que añadieras “mientras haya vida, hay esperanza” y otras frases que son muy ciertas..Un abrazo, sigue así.

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