Reto 5. Seguiré buscando.

   Estimado Alkysirez,

   A simple vista, he vivido plena y cómodamente la mayor parte del tiempo que me ha sido otorgado. No debería tener motivos concretos para quejarme de esta vida. Sin embargo, hay un pensamiento que se ha colado, cual gusano en una manzana, dentro de mi mente durante los últimos días. Más que pensamiento, le llamaría reflexión. Lo que creía era la solución a una pregunta terminó volviéndose un problema.

   No me conoces, pero puedo decirte que con todo lo que tengo y lo que he hecho, debería ser más que suficiente para ser feliz, pero no lo soy. Pasé mucho tiempo preguntándome qué me hacía falta, persiguiendo “metas” superficiales que creía me traerían satisfacción personal, culpando al universo de no ser lo suficientemente interesante para entretenerme. Me equivoqué. Cualquiera que crea conocerme se sorprendería al leer esto, me dirían que he sido enormemente bendecido toda mi vida, que tengo más comodidades que la mayoría de las personas, que he alcanzado el éxito como persona. Y en teoría, tienen razón. Tras muchos días, quizás semanas de pensar en esto, llegué a la conclusión: soy yo mismo quien no me permite ser feliz.

   Teniendo todo lo necesario para serlo, habiendo alcanzado la mayoría de mis objetivos, algo dentro de mí no cree que merezco la felicidad. Tal vez sea la culpa carcomiéndome por mis acciones del pasado, mi consciencia que no está de acuerdo con la persona en la que me he convertido, o incluso alguna clase de moral retorcida que me convence de no ser lo suficiente bueno como para ser feliz. No es un vacío, tampoco es tristeza lo que me invade. Es un punto medio entre la nostalgia y la miseria. Me siento como un padre, cuyo hijo fue a la guerra, la cual fue ganada, pero el hijo nunca regresó. Es una satisfacción con añoranza.

   ¿Cómo te convences a ti mismo de permitirte ser feliz?, me pregunto todas las noches. Es como tirarle patadas al aire, pues el único que está ahí para contestarme es mi propio subconsciente, el mismo que genera esos venenosos pensamientos. Pero ¿quién más me podría creer?, ¡sería absurdo que alguien tan “dichoso” como yo se quejara de esto!, decirle a mi familia me haría parecer un malagradecido, y a mis amigos, un loco de remate.

   Hay una solución aparentemente obvia: piensa diferente. Obvio no es lo mismo que sencillo. No, escojo otro camino. Elijo seguir buscando, me niego a creer que uno tenga que dejar de ser quien es para hallar la felicidad. Tal vez no la siga buscando de la misma manera, aferrándome a cosas materiales o ligándola a mis logros. Puede que, después de todo, termine encontrándola en las cosas más sencillas y los momentos más cotidianos. No es cambiar mi manera de pensar, es cambiar la dirección de mis pensamientos. No estoy seguro de estar destinado a encontrarla, pero tengo la certeza de que seguiré buscando.

Omar Araujo

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oaeska
Author: oaeska

Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. Estimado cólega.
    Qué honor que, sin esperarlo, me hayas escogido como destinatario. Te lo agradezco profundamente.

    Tu carta me conmovió. Y me quedó con lo último que escribiste: que tienes la certeza de seguir buscando esa felicidad que te llene. Nunca desistas de hacerlo. Estoy convencido de que lo encontrarás.

    Y cuando sientas que ya no puedes, alza la vista. En las nubes y en el viento que sopla estará alguien que te sostiene y te dice que no estás solo.

    ¡Animo!.

    Con afecto. Alkysirez.

  2. romina

    EL inicio es algo lento, el primer párrafo no aporta mucho. Ya luego el texto cobra fuerza y forma. Muy bien.

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