Reto 4: Refresco de cola

Estaría yo en quinto año de primaria, la época más amada de mi juventud, realizaba diferentes actividades dentro de la escuela: declamaba poesía durante los honores, estaba en un equipo de matemáticas, pero lo que más me gustaba era pertenecer al mejor equipo de baloncesto, les voy confesar algo, nunca ganamos, ningún torneo, apresar de eso todos los días jugábamos y nos divertíamos, la cancha de baloncesto nos pertenecia. Saben ¿ Por qué era el mejor equipo?… Por qué mis amigos y yo lo formamos, éramos algo así como un equipo de perdedores, pero ¡que equipo! En cuanto nos veían pisar la cancha todos salían corriendo de ella, la verdad es que la cancha no tenía nada de especial estaba al aire libre y a un costado estaba la cancha de fútbol, al otro costado el patio civico, cómo imaginarán mi escuela era pequeña, pero era la mejor escuela, saben ¿Por qué?… Por qué yo amaba esa escuela.

A un recuerdo la escena en que le provoque llanto a una niña de segundo año, olvide mencionar del otro lado de la cancha estaban los baños, ¿Que por qué es importante?, Por qué de ahí va a salir la pequeña que les acabo de mencionar.

Habíamos terminado de entrenar, iríamos a competer con otra escuela, la maestra nos dejó salir una hora antes con la condición de que nos lleváramos una victoria, de verdad esa mujer tenía fe en nosotros (no ganamos), recuerdo que ese día hacia un calor infernal, traía puesto mi uniforme deportivo un shorts rojo con una playera blanca, cómo la mayoría de nuestras prácticas terminaban en juego esa ocasión no sería la escepciòn, alguien comenzó la guerra de agua, terminamos empapados dispuestos a recostarnos en un enorme árbol de tamarindo, pero algo llamo mi atención en la esquina de la cancha, así que tome vuelo y patie una bolsa de refresco de cola (en aquel tiempo nos vasiaban el refresco de vidrio en una bolsita y le ponían un popote) fue a dar en las piernas de la pequeña niña, ella miró su falda del uniforme cubierta de refresco, después miró la bolsa tirada en el suelo para terminar mirándome a mi con una cara muy cómica que no pude evitar reírme y rei más cuando pregunto ¿Por qué lo hiciste? Yo sin dejar de reír le dije que ella se atravesó, dejo de ser cómico cuando ella se fue llorando, otra pequeña espectadora se acercó y me dijo que lloraba por qué el refresco era de ella. Al día siguiente busque a la niña y le entregué un refresco y un chocolate en señal de disculpa. 

agomezgutierres
Author: agomezgutierres

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Esta entrada tiene 3 comentarios

  1. romina

    La anécdota está bien, aunque demoras en entrar en el tema, y falta lectura de corrección .

  2. alkysirez

    Me gustó mucho tu relato. Sobre todo la parte final.
    Nunca te rindas. Sigue escribiendo. Tienes potencial.

    ¡Animo!

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