Reto 4: Recuerdo de secundaria

De mi época escolar, desde primaria a universidad, hay muchos recuerdos de momentos felices, divertidos y sobre todos vergonzosos.

Mis años de secundaria creo que fueron en los cuales pasaron más cosas, una de ellas es la que contare en este momento, curse esa época en una secundaria técnica por lo que cada grupo tenia una actividad y una materia dedicada a ella, en mi plantel las actividades eran: ganadería, agricultura, computación y apicultura. Al pertenecer en el grupo “C”, me toco apicultura.

Era una materia que me gustaba, cual era muy interesante para mi, además que el maestro era tan amable que nos dejaba probar la miel, lo que odiaba era que los panales de abejas se encontraban alejados de los edificios para prevenir que las abejas picaran a las personas o que los alumnos las hicieran enojar y otra cosa que odiaba era que las horas de apicultura eran siempre las que estaban alrededor de medio día, cuando más calor hacía.

Era un día caluroso como casi siempre lo son en el desierto de sonora, el maestro, quien había terminado de tomar lista. nos mencionó que debíamos ir a donde estaban las abejas, no deseaba ir, quería quedarme dentro de aquel salón que tenía el aire acondicionado prendido, la simple idea de sentir el sudor correr por mi piel o tener la cara roja y sensible por los minutos de exposición al sol, hacían querer decirle al maestro mis deseos de quedarme en el salón , pero era de las alumnas que obedecía las instrucciones así que me quede callada.

Mi rosto y animo cambiaron rápidamente cuando al salir del salón el maestro menciono que seria buena idea que dos alumnos se quedaran a limpiar el salón de clases, mi mejor amiga y yo nos volteamos a ver por unos micro-segundos para luego levantar una mano cada una, aunque otros compañeros también la levantaron nos escogió a nosotras por ser las responsables.

Cuando pasaron algunos minutos desde que se fueron saque mi laptop que se encontraba en mi mochila, pusimos música para poder limpiar de una manera más divertida, movimos algunos pupitres para facilitar el trabajo.

La música era lo suficiente para llenar cada rincón del salón y al encontrarnos en el salón más alejado era poco probable que nos escucharan, cada cierto tiempo una de nosotras se subía a un banco para poder alcanzar las ventanas para ver si el maestro regresaba, lo malo de aquel salón es que realmente antes era un almacén, por lo cual era el más espacioso de los salones, las ventanas eran pequeñas y estaban algo altas.

Nuestra canción favorita empezó a sonar, dejamos de limpiar para empezar a usar los palos de las escobas como micrófonos, empezamos a cantar y a bailar, nos estábamos divirtiendo tanto, era como si estuviéramos dando un concierto solo para nosotras.

Nos detuvimos justo cuando escuchamos que alguien tocaba la puerta, cual estaba abierta, volteamos asustadas y nerviosas para ver al tutor del grupo con unos papeles en las manos, estaba sonriendo pero sabíamos que al mismo tiempo se estaba aguantando las ganas de reír, me acerque rápido al escritorio del maestro para apagar la música, nos preguntó por el maestro y fue cuando le explicamos que todo el salón se había ido con él a mirar las abejas y nos había dejado limpiando, se rió tan bajo que apenas logramos oírlo, se despidió y nos pidió que bajáramos un poco la música ya que si el prefecto se acercaba nos podría regañar.

Cerramos la puerta solo se fue, nos miramos entre nosotras, ambas estábamos sonrojadas de la vergüenza. Pocas semanas después nuestro tutor en su hora que tenía cada lunes de la semana, nos pidió que en parejas aprendiéramos una canción para cantarla enfrente del grupo, aquello según el porque algunos de nosotros teníamos talento y otros no tanto pero que podría ayudar a que nos dé menos vergüenza hacer algo que nos guste en público.

Mi amiga y yo solo queríamos que la tierra se abriera, nos tragara para luego nos aventara en nuestras respectivas casas, ya que sabíamos que aquello ultimo era por nosotras, hubo otras veces que nos quedábamos limpiando, así que lo primero que empezamos hacer fue cerrar la puerta.

Ahora cada vez que recuerdo lo sucedido río y pongo la canción para recordar con más claridad ese momento. 

Joseline M.

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Author: joseline_mp

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Esta entrada tiene un comentario

  1. romina

    Falta corrección y centrarte en lo que quieres contar y transmitir. Hay fragmentos que no aportan y hacen más lenta la lectura.

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