reto 4 . Que distraída!

Tenia 16 años, estudiaba en un colegio privado de señoritas, donde la directora y algunas maestras eran monjas .

cada día sin falta la directora ingresaba a las diferentes aulas para asegurarse que nos vieramos presentables; uniforme completo, cabello recogido, uñas limpias.etc.

Era miercoles por la mañana y yo me disponia a ir al colegio. Desayune, me puse el traje formal que se usaba los primeros tres dias de la semana y salí de casa, esa mañana fue tranquila.

Al llegar el medio día tuve que volver a casa para almorzar, aproveche para terminar algunos deberes, y sin darme cuenta se me habia hecho tarde. La proxima clase comenzaba a la 13.20 pm. y el reloj marcaba la 13.20pm. Por la tarde llevaba Educacion Fisica, a si que me cambie el traje por un deportivo y salí presurosa de casa.

Al llegar nuevamente al colegio, me encamine al salón, se hallaba al final del pasillo en el segundo piso, cuando ingresé todas mis compañeras se encontraban en sus lugares respectivos, dispuestos en pares, sobre filas verticales de tres. Me dirigi hacia la derecha, penultima fila horizontal, ahi estaba mi pupitre, al lado de Danitza, la saludé, tomé asiento y deje la mochila de lado.

en ese momento pude percatarme de la mirada fija de Danitza. comencé a incomodarme, quizas solo era mi imaginacion. No pude contener la intriga y le pregunté.

pude sentir como mis mejillas se tornaban rojizas y cálidas cuando la escuché decir :

“Amiga, ¿Por qué no llevas tenis?”

Bajé la mirada y …

!oh por Dios!, llevaba puesto el deportivo junto con los zapatos formales. había olvidado cambiarlos cuando regrese a casa por la mañana.

En ese preciso momento entró la directora, nos dió las buenas tardes y procedió a revisar los uniformes.

cada vez se acercaba mas y mas, mientras yo rogaba que no se percatara de mi descuido.

en medio de ese silencio absoluto podia oirse el : tac, tac, tac, de sus zapatos de tacón, y entonces se detuvo. 

Ahí estaba, parada frente a mi, observandome…

pude sentir la vergûenza de cientas de miradas fijas, mientras la directora me sacaba del salón camino a la dirección.

Al llegar, tuve que explicarle lo ocurrido mientras transcurria toda la primera hora de clases.

pero no acaba ahí …

pues cuando volví al salón, muchas de mis compañeras se  acercaron para preguntarme el por qué de mi vertuario.

Tuve que quedarme así  hasta que finalizaran las clases a las 18.00pm.

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Esta entrada tiene un comentario

  1. romina

    Céntrate en la anécdota y todo aquello que no le aporte, sobra. Revisa también la redacción, no abuses de los puntos suspensivos.

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