Reto 4: Por el mismo nombre

Cuando evoco ese día lo primero que viene a mi mente es que no hacía frío. La temperatura era cálida y agradable para ser las 9 de la mañana. Me temblaban las manos y mis pasos eran vacilantes cuando entré al salón. Vaya suerte tenía para llegar tarde el primer día de la clase de inglés. Pedí permiso antes de entrar y sentarme en la banca más cercana a la puerta.

Afortunadamente llegué antes del pase de lista. Escuché atentamente cada nombre que se nombraba. Mis propios valores me decían que recordar el nombre de alguien antes de cruzar palabra era el mínimo respeto que podía mostrar. Me llevé una enorme sorpresa con el nombre que escuché hacía el final. Una chica se llamaba como yo, con la jota y todo. Gracias a mi profesor descubrí que ella y yo teníamos gustos en común. 

No podía estar más feliz con tales sucesos. Mi mirada se posó en ella. Sonreí tomando la decisión más atrevida en mis 14 años de vida. Si no hablábamos no podría decirle a mi mamá que había sido un buen día y no necesitaba preocuparse por mí. Cuando la clase acabó esperé concienzudamente que llegara a mi lado para levantarme y salir del salón.

Ella inició la conversación. “¿Cuáles otros animes te gustan?, ¿conoces a este cantante?” y más preguntas irrelevante como esas llenaron el incómodo silencio entre nosotras. Llegamos al salón y el profesor aún nos hacía esperar, eso nos dio más tiempo para hablar, conocimos a un chico amable de brillante sonrisa. La conversación entre los tres se volvía interesante cuando llegó el maestro.

La clase fue particularmente aburrida. No podía evitar dormir con la odiosa voz del profesor. A mi lado, ella no estaba en una mejor situación. Salimos de ese pandemonio con pocas ganas de regresar. Me despedí de ella con una sonrisa, esperaba que el siguiente día pudiéramos hablar también.

Lo que no esperé fue que habláramos cada día después de ese y hasta la fecha. Cinco años llenos de tristezas, alegrías y miles de momentos donde el estómago me dolió de reír tanto. La amistad de dos chicas unidas por el mismo nombre llegó más lejos de lo que cualquiera de las dos imaginó. Pensando un poco en ello y recordando los sucesos me doy cuenta de que las grandes amistades no necesitan inicios extraordinarios. Un simple primer día de escuela y el mismo nombre son suficientes.

-Tony

jimena.m.flores
Author: jimena.m.flores

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