Reto 4/Mi fracaso exitoso escolar

Sexto año de primaria, un caluroso mes de mayo, concurso de aprovechamiento, la olimpiada del conocimiento infantil. Ya era de la escolta y apenas unos días atrás resulté ser quien representaría a la zona escolar de mi escuela contra otras zonas en la siguiente etapa del concurso. Aun no lo asimilaba, para mis escasos doce años eran muchos nervios el haber ganado, sentía mucha responsabilidad. Pasar a la siguiente etapa no se veía fácil, eran otros quince niños también de sexto grado y de escuelas particulares que se decía, tenían muy buen nivel académico, y si mi escuela nunca había logrado ganar la zona menos la siguiente etapa, así que los antecedentes no eran de mucha ayuda.

 

Llegó el día de la prueba y como siempre que lo necesito, me acompañó mi mamá para apoyarme. Eran las ocho de la mañana, estaba fresco pero a mí me sudaban las manos. Estaban presentes diversas autoridades escolares, después de la ceremonia, ingresamos uno a uno los alumnos que presentaríamos la prueba, mi mamá me dio su bendición y entré al aula. Seguía nervioso, y más al ver que otros niños terminaron su prueba rápidamente, pero recordé que mi mamá me dijo que no me presionara, que cada quien tiene su ritmo y terminar primero no era garantía de nada. Ya un poco más tranquilo, terminé mi prueba, no fui de los primeros pero tampoco de los últimos, a final de cuentas no tenía nada que perder y sí mucho que ganar.

 

Como era del turno vespertino, saliendo fuimos a almorzar y de ahí a mis clases normales, no había noticias de los resultados, pero después del recreo me pidieron que fuera a la dirección porque llegarían las autoridades escolares a dar los resultados.

Llegué y ya estaba mi mamá afuera de la dirección. Llegaron las autoridades y al llegar un supervisor le dijo a mi mamá: “Qué vergüenza con este muchacho”, ingresaron y dijeron que esperáramos un momento. Yo me hice chiquito, no supe que decir. Mi mamá me abrazó y esperamos que nos llamaran para entrar. Al poco rato nos llamaron, entramos y el supervisor nuevamente volteó a ver a mi mamá, y le dijo; “Señora, qué vergüenza con este muchacho, qué vergüenza que no haya concursado antes, es el mejor, le ganó a todos”, me volvió el alma al cuerpo, mi mamá me abrazó muy feliz y todos les presentes me aplaudieron y felicitaron emocionados. ¡Lo había logrado! iba a representar a la alcaldía Iztapalapa y a la Cdmx. Los éxitos escolares penas empezaban.

marioenrique983
Author: marioenrique983

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