Reto 4 | Los colores de la educación

Era viernes por la tarde, el ajetreo de la semana transcurrida reposaba sobre nuestros hombros. Mis amigas y yo nos dirigimos al salón de actos, como de costumbre, ya que cada viernes durante un trimestre nuestro programa incluía la asistencia obligatoria a un seminario con la UNICEF, sin embargo, las últimas lecciones habían tenido un contenido poco interesante y monótono. Así que nuestro nivel de expectativa para ése día era muy bajo. Registramos nuestras firmas como de costumbre antes de entrar al salón, fuimos las primeras en llegar, así que pudimos contemplar la majestuosa platea del salón, donde resaltaban el azul eléctrico de las butacas que le donaban un toque clásico y de elegancia.

El programa del día dictaba un título no muy llamativo según nuestro parecer de inexpertas con pocas ganas de estudiar “Los colores de la educación”.

Decidimos sentarnos en la mitad del salón, en las butacas superiores, para así tener un mejor panorama, por si acaso al expositor se le ocurriese proyectar un documentario o algo parecido. Poco a poco el gran auditorio empezó a llenarse aún más que de costumbre. La mayoría de rostros eran desconocidos, seguramente se trataba de estudiantes de otras universidades. Lo cual llamó nuestra atención. De repente un viernes rutinario estaba dando un vuelco. El murmullo de los estudiantes llenaba la sala hasta que fue interrumpido por el chillido de un micrófono. Ése día, sólo contábamos con la maestra de ceremonias y un profesor de gran estatura, delgado, de anteojos redondos quien vestía un traje clásico de color beige, parecía ser un profesor muy anónimo, de esos que notas en el transporte público, siempre sumergidos en la lectura de ensayos estudiantiles.

Por lo general cuando se introduce a un expositor se hace una breve presentación del mismo, sin embargo, esa fue la primera vez de todo el ciclo de lecciones que la maestra de ceremonias no lo hizo, dió directamente la palabra al profesor anónimo. El cual introdujo su lección usando una historia breve. “Imagínate mientras transitas por un callejón obscuro a las once de la noche, logras ver al final del mismo una sombra humana que se acerca cada vez, en su mano lleva un objeto, la obscuridad del entorno hace que no puedas observar bien los detalles, tu mente empieza a confundirse, el miedo aumenta tu ritmo cardiaco, no sabes si gritar o salir corriendo, y cuando finalmente te encuentras cara a cara con aquel que hasta hace poco pensabas fuese un africano con un cuchillo o bate de beísbol listo para robarte y hacerte daño, ya que según las noticias son ellos los culpables del aumento del crimen, notas que en realidad se trata de un chico asiático con un ramo de flores, en menos de cinco minutos asignaste una etnía y un crimen a un sujeto del cual sólo veías su sombra” Y así el profesor fue desarrollando una lección maravillosa, sobre la pedagogía intercultural, el auditorio era absorto, los ojos de todos estaban fijos en él siguiendo cada uno de sus pasos.

Después de presenciar una lección del profesor Mantegazza, dificilmente vuelves a ser el mismo, te envuelve en sus palabras y te transmite tanta pasión por lo que él hace que te deja mejor que antes. Al final, sin saber por qué muchos sollozaban. Mis amigas y yo dimos un suspiro. Yo exclamé “Creo que esta ha sido la mejor lección universitaria de toda mi vida” Nos acercamos a decirle lo que pensábamos de su lección y el simplemente nos dijo que era un servidor más, nos dió un apretón de manos y una gran sonrisa.

Una de mis amigas ese dia decidió emprender la carrera de profesora, no le importaba el dinero, quería transmitir éso que ella había recibido, en un aparentemente aburrido viernes de finales de marzo. Por mi parte, cada vez que se me atraviesan pensamientos prejuiciosos la memoria me lleva a aquel fragmento del callejón obscuro, después de todo en esta vida, o eres quien piensa mal o quizás eres el chico con el ramo de flores que también está asustado por la sombra que está del otro lado de la calle.

Karen E.

 

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Author: karennia2

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Esta entrada tiene un comentario

  1. romina

    Revisa el PG y luego pregúntate: ¿Este texto dibuja una sonrisa en mí como autora o en el lector? Ojo, no estoy hablando de la forma de narrar, sino de lo que queremos alcanzar en este reto.

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