Reto 4: ¡Laura esto es tu culpa!

Cuando estaba en la escuela siempre me encantaba hacerle de cupido, era la recadera de mis  compañeros, llevaba las cartas y los saludos de un lado a otro, siendo honesta no recuerdo que tan buenos resultados me dio ese trabajo, pero si recuerdo que en el colegio seguía con la idea de unir a dos personas que se gustaran porque el amor era el sentimiento más hermoso y yo vivía también enamorada de un chico, pero esa es otra historia.

En el primer año de colegio quede con mis compañeras de escuela, mi mejor amiga se llamaba Laura, en el primer mes de cole Laura había puesto los ojos en un chico que tenía también un hermano gemelo, eran casi idénticos lo que los distinguía era algo muy mínimo en sus facciones y algunas expresiones, ellos iban un par de años delante de nosotras, a mí me parecían atractivos pero en ese entonces yo tenía 2 amores imposibles un chico un año mayor que yo de mi pueblo que iba al mismo cole y un compañero de clase macho de ojos azules.

Continuando con la historia el asunto es que Laura no paraba de hablar del gemelo que le gustaba, en los recreos me hacía recorrer el colegio solo para toparlo y lo seguíamos a escondidas, ahora que lo pienso eso era acoso y hasta parece algo psicópata. Ella no dejaba de hablar de lo guapo que era, del color café claro de sus ojos, de su cabello negro, su peinado, de la sonrisa maravillosa y encantadora, y yo que escuchaba el tema todos los días casi todo el día.

Un día de tantos entrabamos a clase a eso de las 7:00 am, a esa hora el cole estaba a estallar de gente, mi colegio abarcaba una cuadra completa y cada lado medía aproximadamente 1 km, ubicado en la capital de nuestro país, el portón de entrada se abría hasta las 7:00 am en punto, pero los estudiantes siempre estaban más temprano, así que tocaba quedarse afuera en la calle y la acera a esperar al guarda que llegase con su paso lento abrir.

Cuando se abría el portón, todos entraban como ganado una pelota de gente, empujándose como si les gustara tanto estudiar, por un espacio muy pequeño en el que cabían no más 2 personas. Y se dirigían a sus aulas, mi colegio tenía 8 pabellones de la entrada principal nacía una acera delgada que se encaminaba recta hasta la dirección del director ubicada a la izquierda, los pabellones iban escalonados, pues el terreno era como una montaña por decirlo así, cada pabellón era un pasillo que iba de esa acera delgada hacia la derecha, el pasillo abarcaba 12 aulas consecutivas una al lado de la otra, llegando al aula 6 había otro pasillo que partía en 2 todos los pabellones, ese pasillo ascendía hasta el pabellón final y seguía como unos 200 escalones más que daban al gimnasio que estaba en la punta de la montaña por explicarles mejor.

Ese día tenía clase en el pabellón 1 al final del pasillo, en el aula 1 empezaban a contar del final del pasillo hacía afuera, Laura y yo estábamos recostadas en la pared del final del pasillo, imaginaos una mesa rectangular y sus cabeceras, Laura y yo en una cabecera para que quede más claro, a nuestra derecha estaba el aula cerrada esperando la profesora que siempre llegaban tarde, del lado izquierdo un barandal, y a la par estaba la soda o la cafetería con unas mesas redondas de concreto gris y sus bancas igual. Ese día estaba lleno de estudiantes por todas partes, imagina 30 estudiantes por aula, 12 aulas, multiplica son como 360 estudiantes.

Desde donde estábamos se veía gemelo, que tenía clases en el aula 6 o 7, yo ilusionada por unir a mi amiga y a su crush le dije que escribiera su número de teléfono en un papelito, y que yo se lo llevaría al gemelo y le diría que se lo enviaba una admiradora. En ese entonces el teléfono de su casa porque si mal no recuerdo aún no habían celulares o bueno nosotras no teníamos.

Les comentó que en ese colegio existían 2 costumbres muy feas, una era llamar mostacillas a los de primer año ósea yo, y lo otro es que si alguien le pasaba algo, se caía por ejemplo le molestaban silbando, y el silbido se extendía por todo el pasillo, y el pabellón siguiente y así sucesivamente hasta completar los 8 pabellones y toda la población estudiantil sin saber por qué se unían al  silbido, de hecho recuerdo que el sonido se escuchaba conforme avanzaba, aumentaba el ruido como escalonado y se escuchaba eco también, era algo muy llamativo, muy vivo, lleno de energía, pero pues siempre era para molestar a alguien o hacerle pasar una vergüenza.

La cosa es que, Laura se convenció de mi idea, escribe el número en el papelito, lo dobla en cuatro, más o menos porque no tenía mucha forma la esquina de su cuaderno arrancada, y pues lo tomo y empiezo a caminar segura de mi misma, con la espalda recta, la vista en alto, ilusionada de la buena obra que iba hacer, por el medio del pasillo entre la multitud, a ambos lados de mí los estudiantes unos sentados en el suelo, otros acostados, unos en rueda hablando, todos los grupos esperando sus profesores, llego hasta donde está el gemelo, que se hallaba recostado en la baranda en frente de su aula, a su lado izquierdo un amigo y al derecho su hermano idéntico, pues me paro de seco en frente del chico algo nerviosa para entonces, un poco insegura, él me mira, y su amigo, y su hermano, dejan de hablar, estiro la mano un poco temblorosa y le digo “ahí le manda una admiradora”, en ese instante como supongo les ha pasado hubo un silencio absoluto y solo yo me escuche, él como que se lo piensa un poco me toma el papel, se pone rojo como un tomate y empieza abrirlo, ven que es un número telefónico y de inmediato su amigo empieza a gritarle iiiiihhhhh! ¡galanazo! Su hermano más discreto solo reía, y en eso las personas alrededor me empiezan a mirar y a reírse, y su amigo grita ¡le han dado un número de teléfono, a ver mae! Y los que estaban allí me ven creyendo que soy yo quien le acabo de dar la nota, y sí pero ósea ¡no es mía! pero no hay tiempo de explicaciones porque ya murmuraban y empiezan a ¡silbar! Y ya saben ¿qué pasa no? Lo que les conté, el silbido empieza a extenderse, yo me pongo roja me doy media vuelta con la cara ardiendo sin decir nada, el chico tampoco me dice nada y empiezo a caminar buscando a Laura lo más rápido que puedo, mientras se va escuchando los silbidos que envuelven un pabellón y el otro y el siguiente y yo solo camino rápido y miro el suelo, sin saber si reír, o llorar, o esconderme, salir corriendo, y en mi mente repito, trágame tierra trágame tierra trágame tierra, no tenía donde escapar, donde ocultarme, sabía que no era yo la admiradora, pero al menos ese pasillo que visualizo todo el show lo creyó de esa forma y bueno, fue como los 7 metros más largos de mi vida, me sentí la más importante, fui el centro de atención, mis minutos de fama, la chica enamorada y tan lanzada que le dio un papelito al gemelo, llegue donde Laura ella estaba muerta de risa y lo primero que me dijo fue “mae creyeron que era ud” no dije nada, ¿Qué iba a decir? Con costos los silbidos dejaban escuchar, me senté en el suelo, y por dicha venían llegando los profes y el silbido y la bulla se empezó apagar poco a poco. Algunos profes preguntaban ¿qué había pasado? y desde donde yo estaba escuche al amigo del gemelo decirle al profe que a su compañero le había salido una admiradora y entraron en la clase charlando del tema, yo entre a la mía, y hasta ese momento todo se calmó poquito, porque Karina llego a preguntarme ¿qué había pasado y si me gustaba ese chico?

Ya sabrán que no volví acompañar a Laura en sus perseguidas de los recreos detrás del gemelo, y cada que le topábamos se ponía rojo rojo y nos volteaba la cara, y yo no sabía dónde meterme, su hermano que siempre estaba con él se reía cuando nos miraba toparnos.

Fue la peor vergüenza de mi vida, por dicha me cambie de colegio a mitad de año y bueno, Laura si me lees algún día quiero que sepas que ¡esto fue tu culpa! ya casi 16 años después solo sé que me da risa recordar esas cosas, aunque todavía me siento avergonzada, nunca pude aclarar el malentendido y mi amiga Laura nunca logro hablarle al gemelo por cierto, pero en el colegio siempre creeré que se viven los mejores momentos de nuestras vidas y que son irrepetibles e inolvidables.

Royleni villegas (Nana villegas)

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Author: royleni.vs

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Esta entrada tiene 3 comentarios

    1. royleni.vs

      gracias Cecilia por tu comentario y haber leído mi escrito, que bueno que te gustara ojala te hiciera recordar también buenos momentos.

  1. romina

    Muy buena la anécdota, en la redacción enfócate en lo que quieres contar, por momentos te vas por las ramas.

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