RETO 4 La subasta

Era el último año de la secundaria, estaba a un paso de salir del colegio, poco había hecho desde que recuerdo, solía pasar mis periodos libres debajo de una mesa intentando explorar algún nuevo libro o simplemente cerraba los ojos y escuchaba alguna melodía que me llenara de paz.  Los días dentro del colegio eran rutinarios, no se veía nada nuevo del que hablar o dialogar, a veces salía por los pasillos junto a mis dos amigas Cindy y Mary, fue entonces donde se me ocurrió planear para el día de la primavera una subasta que implique una cita con los chicos más apuestos del colegio, nos movimos para pedir el permiso correspondiente e invitar algunos cursos para que sean parte de la actividad. Llego el gran día Mary traía varias rosas en sus manos y Cindy traía una mesa en la cual nos subimos para dar inicio a la actividad. Los chicos parados en una línea horizontal frente al público esperaban que se los llamara para modelar. Pronto todo el colegio se mostraba reunido en el patio principal, donde cada lunes se izaba la bandera, los alumnos se habían acomodado en los balcones de cada piso, se escuchaba risas, y alguno que otro chiste, sus rostros mostraban interés.  Entonces se dio inicio dando antes algunas instrucciones, se había dicho que era un momento de divertirse y además acercase a esa persona especial, la subasta recolectaría un monto de dinero que después sería financiada para una cita a las tres parejas con mayor aplausos del público. Eran 12 chicos los cuales con una rosa en la mano pasaron en frente para darse a conocer, muchos aplausos, silbidos y piropos se fueron escuchando.  La subasta inicio, con un monto menor a 5bs, gritaba sin miedo, quien da más ahora, y las chicas se peleaban por conseguir alguna cita con ellos, muchas fueron las ganadoras, algunas de ellas se veían sonrojadas al lado del chico. Pronto llego la elección de las mejores parejas y los gritos no se hicieron esperar, se eligió a tres de ellos. Antes de dar indicaciones, acerca de las citas, sonó el timbre que daba fin al recreo los prefectos se acercaron guiando a los jóvenes a sus aulas. Quedamos agotadas y algo roncas, por elevar nuestra voz, Cindy y Mary se disponían a revisar lo recaudado planeando las citas, para las tres parejas ganadoras, mientras yo me preguntaba será posible que logramos captar la atención del todo el alumnado, me era reconfortante saber que podía atrapar su atención.  La mañana siguiente apareció la directora, acompañada de algunas madres del alumnado muy molestas y solicitando cancelar la actividad, ya que perjudicaría el estudio de sus hijos, por lo que se nos hizo devolver lo recolectado y disculparnos por la actividad. Nos quedó reírnos y saber de qué éramos capaces de cambiar un día rutinario.

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Judith Emiliana Huampo Quispe
Author: Judith Emiliana Huampo Quispe

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