Reto 4 – Género y categoría adri18bg

El segundo grado era uno de los momentos más esperados para cualquier niño de la escuela primaria Santa Inés, en especial si te tocaba en la clase de la famosa maestra Jeannette. ¿La razón? Porque siempre daba un premio sorpresa por el inicio del año escolar.

Ganarlo no era sencillo, eso decían los de tercer y cuarto año a los más pequeños, pero aseguraban que era lo máximo, porque tenías que completar una tarea del legendario “tarrito de aventuras”. Era su forma de enseñarnos sobre la responsabilidad sin llevar tarea a la casa. Escogía a un niño o niña sin mirar la lista y a punta de dedo.

Pero en ese día tan ventoso de febrero, los nervios me invadieron cuando escuché el eco de mi nombre en su rechinante y dulce voz propia de una anciana. ¡Era la elegida de ese año!

Con lentitud, pasos tímidos y entre los cuchicheos de mis compañeros que me conocían desde el kínder, me acerqué al añejado escritorio y tomé uno de los papelitos de ese tarro de cristal tan conocido en la escuela. La sorpresa en mi rostro hizo juego con su mirada divertida y el miedo que sentía desapareció.

Decidida a demostrar que podía, me di la vuelta y con la clase frente a mí, conté hasta tres, di un profundo respiro y empecé a bailar… ¡la macarena!; brazos arriba mientras meneaba la cadera al son de “¡eeeeeeeh macarena!”. Se reían con tantas ganas que algunos lápices se caían de los golpes que daban a los pupitres, cualquier rastro de ansiedad o miedo por el año nuevo quedó atrás en ese momento.

Cuando acabé, la maestra aplaudía con gran orgullo. Se acercó a mí con el famoso premio de segundo grado y se agachó para dármelo. La emoción se notaba entre todos los presentes: era un libro, pero no uno cualquiera, se trataba de uno con muchas páginas. ¡Un libro para grandes!

Luego de darle las gracias y que la campana del recreo anunciara el fin de la clase, me senté un momento en mi pupitre, no había pasado ni un minuto cuando al abrirlo se cayó una notita con letra cursiva:

“Dar sonrisas es la más grande responsabilidad que podemos tener”

Como si tuviera un tesoro en mi mano, guardé la notita en el bolsillo de mi camisa mientras grababa en mis recuerdos la imagen de esa maestra de vestido verde esmeralda y que, sin saberlo, me inició en la lectura a través de la macarena.

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Author: adri18bg

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Esta entrada tiene 7 comentarios

  1. romina

    El primer párrafo me confundió algo, porque dices famosa niña Jeannette y no sé a qué se refiere, luego no tiene desperdicio. Muy bien.

  2. adri18bg

    Muchas gracias por la retroalimentación Romi 😌. He cambiado “niña” por “maestra”. Fue un error de tipeo y costumbre. Gracias 😌

  3. zeltic24mh

    Me reí bastante con la macarena Adri, además estoy seguro de que lo que te dijo esa maestra de vestido verde esmeralda acerca de las sonrisas es cierto en su totalidad y tú con tu texto me diste ese regalo… gracias. Saludos.

  4. Lo grande que puede hacer un pequeño gesto en la vida de un niño…Gracias!!!

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