RETO # 4 GÉNERO Y CATEGORÍA – LOS TRES AMIGOS

Hoy voy a platicarte de aquella vez que conocí tres amigos inseparables.

Mi escuela quedaba a 1 kilómetro de mi humilde hogar. Entre pastizales, ovejas y vacas, a unos metros se encontraba un río donde los de sexto grado solían nadar. Sus salones de calamina y adobe albergaban las miradas y sonrisas más puras e inocentes. La tecnología no existía en lo absoluto. Estudiábamos dos grados juntos en cada aula porque apenas habían 4 profesores. Sí. Era una escuelita rural. 

Recuerdo muy bien a mi profesora Epifanía, una joven crespa y delgada.

Iba cursando el primer año de primaria y como en ese entonces no era necesario antes entrar al jardín. Eran mis primeras semanas en el mundo de la vida escolar, era difícil quedarme sin resistencia cuando mi padre me dejaba, él había encontrado la manera de darme tranquilidad, dejándome su casco en una de las ventanas más cercanas de mi salón. 

Una mañana, mi profesora nos iba leyendo un cuento como todos los días y al finalizar, pidió que hiciéramos un resumen del relato. 

Me sentaba en la tercera fila, al lado de una inmensa ventana, a mi costado no había nadie, las carpetas de madera eran para dos, ella nos esparcía por todo el salón para evitar distracciones. Mis pies jugueteaban a unos centímetros del piso de madera. 

Al terminar de escribir mi resumen la miré, mi profesora se acercó de inmediato. Tenía el don de descifrar nuestras miradas. Éramos muy tímidos para levantar la mano. Se sentó a mi lado, leyó mi resumen. Al terminar me dirigió su sonrisa tan noble. Cogió mi lápiz, volteó la hoja y empezó a dibujar tres ositos cuyas barriguitas contenían las letras; M, P y B.

Y me dijo; el osito M siempre va a estar si ves un osito P o un osito B, cuando tú veas una B en una palabra antes siempre está la M y cuando veas una P también estará ahí la M. Siempre antes. Estos tres ositos son los que nunca debes olvidar. Ahora colorea en tu resumen los ositos P y B y luego colocas el osito M antes. 

Yo había cometido el error ortográfico en todo mi texto, desde ese día nunca se me olvidó el osito M delante de sus amigos P  y B . Esa mañana me la pasé buscando los tres ositos en cada palabra que leíamos. 

Ella nunca perdió la paciencia con nosotros, tenía el talento natural de la enseñanza y nos conocía increíblemente bien a cada uno. Éramos sus primeros hijos en su trayecto de la docencia. 

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Esta entrada tiene un comentario

  1. romina

    Olvidaste la conexión. No sé que siente el personaje. Y cuida de no irte por las ramas, la info que no aporta al texto, sobra, aunque sea bonita.

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