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RETO 4: GÉNERO Y CATEGORÍA “Bolas de papel”

Desdoblando un trozo de papel sentado en el pupitre del aula #14, vigilaba con miradas discretas al profe caminando al frente y señalando formulas en la pizarra, escuché de afuera una voz familiar , era la prefecta Alicia informándole que lo solicitaban en la dirección.
Leí el trozo de papel que Fabiola (compañera sentada a dos filas de distancia) me envió y le respondí al reverso. Nos mandamos varios recaditos pasándolos de mano a mano a través de dos compañeros y por última vez le pedí a uno de ellos si lo hacía de nuevo, se negó, lo fastidiamos con tantos recados.
Lo transcribí en una hoja del cuaderno y la empuñé, se lo arrojé a Fabiola (apostándole a mi buena puntería), pero paró en la cabeza de Josué que estaba justo delante de ella. Puse sobre mi rostro ambas manos y volteé rápido hacia la paleta de mi pupitre disimulando que escribía notas en la libreta, fue justo en ese instante que el profe terminó de explicar unos problemas y abandonó el aula.
Josué se levantó empuñando una hoja en cada mano, mirando fijamente y con la ceja levantada al compañero en frente de mí, él por alguna razón (supongo que el gesto gracioso de Josué) se reía sin parar hasta que Josué le lanzó ambas bolas, una de ellas golpeó a otro compañero, y le respondió de la misma manera.
En un abrir y cerrar de ojos volaban bolas de papel por doquier, forrando el piso de blanco.
Algunos comenzaron a dar empujoncitos y mientras todo se salía de control tropecé, y cayendo de nalgas al suelo escuché que algo se rasgó, era mi pantalón, sonrojándome volteé sigiloso para asegurarme de que nadie me miraba.
Josué estaba cerca, extendió su mano frente a mí para levantarme, pasmado pensaba en que si me levantaba todos se darían cuenta y se burlarían, decidí no hacerlo (gravísimo error).

Él insistió un par de veces hasta que con una sonrisa burlona en el rostro y apuntándome con el dedo índice gritó logrando completa atención.
Todos voltearon y se rieron, me sonrojé y sin lugar donde meter la cabeza me reí, resignado tomé mi suéter y me lo até a la cintura para cubrir un poco mi percance, aunque para ello debí atármelo a la cara, así no vería a nadie ni nadie vería mí cara de vergüenza.

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romina
2 años desde

Muy bien. PG logrado.

yesenia cortes
yesenia cortes
2 años desde

MUY BUENO Y SIEMPRE PASA QUE CUANDO QUEREMOS EVITAR ALGO SALE PEOR