RETO 4: GÉNERO Y CATEGORÍA

EL MEJOR PROFESOR DE MATEMÁTICAS

 

 Comenzaba el segundo ciclo escolar en la secundaria ,en lo que el profesor llegaba mis compañeros empezaron a jugar, a platicar ,a molestar ;yo estaba sentada en mi pupitre con las manos temblorosas y sudorosas, veía por la ventana aquel pino verde del jardín ,se veía tan viejo ,no imagino cuántos años tendría, al lado de él había una bugambilia rosada y sobre ella llegaron mariposas multicolores ;estaba tan perdida en eso que no escuché al profesor llegar y saludar ,la única que permanecía sentada era yo pues mis compañeros ya habian entonado a coro el: Buenos días profesor! yo estaba muerta de la vergüenza pero el maestro clavó su mirada café en mí y me pidió que me presentara ; me paré  y aún avergonzada me presenté.

Después de las presentaciones, la clase comenzó, él empezó a dibujar números en el pizarrón, mis amigas y yo nos dispusimos a contemplarlo a él, de ecuaciones poco sabíamos así que nuestra mirada quedó fija en el profesor alto, muy alto mediría 1.80 m,complexión delgada, güerito ,dientes perfectos, sonrisa delicada, ojos cafés preciosos ,voz varonil, recuerdo que traía una camisa roja cuadriculada, pantalones vaqueros y zapatos cafés ,mientras babeabamos por él ,lo último que alcancé a escuchar  fue que sólo teníamos 10 minutos para resolver las ecuaciones y que nos ganaríamos una firma de 30 puntos los cinco primeros ; así que saqué mi lápiz y empecé a resolverlas con tal de acercarme a su escritorio para mirarlo más de cerca y que él no me considerara una alumna tonta a la primera, le puse dedicación a la resolución .

Faltaban dos minutos y temblorosa me acerqué a su escritorio , él dijo que estaba bien y yo le respondí  que sí me pondría una palomita, así que  rápidamente dibujó una hermosa ave (paloma )en mi cuaderno ,en cuanto terminó me dijo :_listo ahí está tu palomita .Me limité a sonrojarme y volví a mi lugar, mis amigas se burlaron de mí , aún así yo sonreí por dentro,pues el profesor había dibujado algo en mi cuaderno; el cual aún conservo.

 Quizá por ser el profesor más guapo de la secundaria, a cada clase suya le ponía más atención ,además de tener el don para explicar y hacer de su clase algo tan ameno ;antes de él yo odiaba las matemáticas y pensaba que jamás las entendería.

 Hasta la fecha no sé qué trucos hizo él en cada clase, pero cada una fue mágica y con él aprendí que las matemáticas podían ser lo más sencillo del mundo .El profesor: Alberto Hernández Jiménez me enseñó que no hay materias odiosas ,tan sólo hay que saberlas moldear para convertirlas en algo fabuloso.

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Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. romina

    La anécdota elegida está bien, pero la narración se siente descuidada. Vuelve a leerla. Revisa que solo esté aquello que aporte al texto.

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