RETO 4: ANÉCDOTA DE SECUNDARIA

Jamás olvidaré el primer día de clases, en cuarto de secundaria, al entrar el colegio era enorme, una gran infraestructura, salones con piso de cerámicas con buenos acabados, casi se podía percibir el nerviosismo de los estudiantes, viendo caras nuevas, vamos recorriendo los pasillos para ubicar el salón de clases respectivo, por fin logro hallarlo, casi siempre me gusta sentarme en primera fila entonces así lo hago, poco a poco van entrando todos; de pronto entra el profesor con su traje sastre, bien peinado, este hace su respectiva presentación, empezamos con un examen de entrada, luego continua con clases de matemática, en el pizarrón plantea ejercicios de repaso y lo condiciona a obtener puntos adicionales, es así que empiezo a participar ya que esos ejercicios me habían enseñado en mi anterior colegio, de este modo gano los puntos adicionales, sin pensar que esto me generaría problemas después.

Acaba la clase, es hora de recreo, me dispongo a ir al patio pero al salir empiezan a molestarme los compañeros indicando que soy la sabelotodo y que era presumida entre otros adjetivos. Trato de ignorarlos y continuar saco mi taper el cual lleva una deliciosa ensalada de frutas, me dispongo a comer sola, en ello se me acerca una compañera, me empieza a hacer preguntas de donde había estudiado anteriormente y cosas familiares, de este modo ella me invita a unirme al grupo de sus amigas que están jugando vóley en el patio, me toma de la mano como coaccionándome a ir, la detengo, ya que nunca aprendí a jugar, es mas tengo pavor a la pelota, pero insiste creo que lo hace a propósito, sin embargo yo me niego, y opto por quedarme sentada, ella me deja sola.

En esa tranquilidad acabo de comer y saco mi libro favorito, en lo mejor que estoy leyendo de repente siento el golpe de la pelota en el hombro y brazo el cual hace que el refresco que estoy  sosteniendo se me suelte salpicando a un compañero que iba circulando por ahí, todos comenzaron a reírse a la mitad del patio, yo me sentí avergonzada, me apresure a pedirle disculpas sin embargo el joven al que salpique no se molesto lo tomo por el lado deportivo y desde ese día el y yo nos volvimos los mejores amigos, cada recreo solíamos compartir juntos, ya que teníamos muchas cosas en común, desde ese momento era más divertido estar en el patio ya que todos los demás se la pasaban haciendo deporte y yo con mi amigo leyendo, no me quitaron el apodo de sabelotodo y presumida sin embargo la convivencia era más amena, creo que ese incidente me permitió conocer a mi mejor amigo Gabriel o como le digo yo Gabito ya vamos por los nueve años de amistad y nunca olvidaremos esa anécdota que nos hizo conocernos.

Monilbp1
Author: Monilbp1

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Esta entrada tiene 3 comentarios

  1. Tu historia es hermosísima…¡Me encantó mucho!, aunque el PG dice que involucráramos a un docente.

  2. romina

    La anécdota elegida está bien, pero en la redacción olvidas la conexión, hacer sentir al lector.
    También, aunque aun no lo vemos, debo marcarte el punto porque es muy importante, cuida los verbos, no podemos narrar una historia en presente y pasado a la vez.

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