Reto #4

Caminaba rápido por las pequeñas calles que conducían a mi secundaria, la ligera lluvia me molestaba. Miré la hora. Iba muy tarde y no quería señalar culpables pero el conductor del autobús que tomé por lo visto le gustaba jugar a quien conduce más despacio en la ciudad.

Un poco cansado logré llegar a la puerta principal de la institución, muchos estudiantes atrasados hacían fila frente al rector que con libreta y bolígrafo en mano aguardaba en la entrada. Cuando estuve frente a él, me pidió mi nombre y la razón por no haber llegado a tiempo. Se me cruzaron algunas excusas por la mente que quise decirle pero solo suspiré buscando algo de paciencia asegurando que el tráfico de la ciudad había sido el culpable. Me miró extrañado pero me dejo pasar. Mis clases comenzaban a las siete de la mañana y ya eran siete con veinte.

Para mi mala suerte el aula quedaba un poco lejos así que corrí y giré por los pasillos que parecían laberintos, subiendo algunas escaleras mientras el sonido de mis cuadernos, calculadora y bolígrafos en mi mochila, rebotaban en las paredes. Al subir el último conjunto de gradas que daban a mis clases, una estudiante venía en dirección contraria descendiendo con prisa por los escalones. Nuestros respectivos instintos de esquivarnos se activaron erróneamente porque al acercarnos nos movíamos siempre al mismo lado. Ella ganó un poco de velocidad hasta que inevitablemente nuestras cabezas chocaron muy fuerte. No pudimos reaccionar.

Llevé la peor parte porque caí los escalones que había sumado hasta la parte baja… y ahí estaba yo, tendido en el suelo preguntándome que había ocurrido mientras con mis manos trataba de mitigar el dolor. Ella por su parte se paró a mi lado con una mano masajeando su frente y la otra estirándola para ayudarme a levantar. No podía verme pero sentí mi semblante ardiendo y lleno de vergüenza acepté su gesto poniéndome de pie despacio. Con nerviosismo le pedí disculpas antes que ella siguiera su camino, solo pudo dibujar una sonrisa en su rostro rojo quizá también estaba avergonzada por lo que acababa de ocurrir.

Con la mano en la cabeza logré subir otra vez los peldaños hasta avanzar al umbral de la puerta… la docente de física estaba en medio de su explicación pero me dejó pasar, muchos balbucearon mi nombre sorprendidos al verme entrar e incluso mi maestra preguntó si es que había tenido algún problema. No sabía que responder hasta que vi todo mi uniforme con algunas partes cubiertas de polvo y al ser de tela oscura era muy notorio. Muchos rieron asegurando que me había caído, otros me preguntaron con quien había peleado pero lo cierto es que ese sería mi primer encuentro cercano con una señorita y que hasta la fecha nunca olvidaría.

stevenmacas27
Author: stevenmacas27

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Esta entrada tiene un comentario

  1. romina

    La redacción muy bien, aunque el inicio es lento e innecesario para la anécdota. Siento que no elegiste la correcta para el PG buscado.

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