RETO 4

Nunca olvidaré a nuestra asesora de último curso; la profesora Diana, una dama en toda la expresión  de la palabra, siempre inculcando valores, corrigiendo nuestros errores, siendo más que solo una maestra para nosotros, dando la cara ante nuestras travesuras, como una madre que se responsabiliza de los actos de sus hijos.

Aquella tarde llego al aula como siempre, controlo la asistencia y al percatarse de que dos de nuestros compañeros faltaban dejo la puerta abierta, se predisponía a comenzar la clase y  fue en ese momento que todo paso; de la nada pudimos ver a nuestros dos compañeros corriendo en el pasillo en medio de carcajadas  y detrás suyo la señora directora, una señora mayor, no muy estricta, muy rara vez se le había visto molesta; era increíble verla correr tras ellos por todo el colegio,  muy enojada, mientras llevaba en su mano un kimsacharani (un pequeño látigo que se usaba antiguamente para castigar a los niños ) y mientras gritaba ¡ya van a ver! Obviamente mis compañeros reían al saber que la señora directora nunca podría alcanzarlos.  Por un momento quedamos pasmados y  todos comenzamos a reír, todos menos nuestra maestra; nunca olvidare su rostro alarmado mientras preguntaba ¿Esos son mis alumnos? ¿Esa es la señora directora?  ¡Ay Dios mío! ¡Qué barbaridad!  ¡Qué está pasando!  ¿Ustedes también vieron eso? Ella no lo podía creer; salió de inmediato a detenerlos y solucionar todo. Nunca supimos a ciencia cierta lo que sucedió aquel día, solo recibimos un gran regaño y mis compañeros fueron expulsados un par de días. Como podría olvidar los buenos consejos y enseñanzas de nuestra querida maestra.

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Esta entrada tiene un comentario

  1. romina

    No des por hecho que el lector conoce y vive todo como tú, para ello debes generar la conexión, darle los elementos para que pueda, como se pide en este caso, reír de lo ocurrido.
    ¡Cuidado con los acentos! los verbos en pasado que estás usando al no llevar acento, cambian de persona o sentido.

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