RETO 3: Siempre juntos

Hola mi cielo:

Escribirle una carta de amor a la persona con la que quieres pasar el resto de tu vida, es sin duda un reto muy grande. No quisiera dejar nada fuera.

Sé que compartimos todos los días juntos, tres comidas al día, las noches en el dormitorio y  muchas horas de quehaceres, conozco tu cuerpo con entereza igual que tú el mío, tenemos anécdotas, recuerdos y lazos diversos; sin embargo, como el primer día, todavía hay momentos donde me pongo nerviosa contigo. Cuando se activa la sonrisa inocente y la mirada infantil que me hace retroceder en el tiempo. Seguro que al entregarte esta carta no podré evitarlo otra vez.

Me coloco en la cama, en posiciones algo extrañas, intentando escribirte. Estás a solo unos pasos de mí, pero he formado un pequeño capullo en la habitación, para que, en soledad, mi corazón se abra por completo. Hace mucho calor, el sol se refleja en el suelo y me brinda su saludo cálido. Pero la sola visión del cuarto me hace sonreír, hemos hecho un buen trabajo arreglando juntos el espacio del bebé.

Imagino que mi visión traspasa las paredes y te veo en la biblioteca aquí al costado. Sentado frente a la laptop, con ese semblante serio que pones al concentrarte y en el que el mundo alrededor podría desaparecer. Pienso en ti y es agradable, placentero; como flotar en la piscina sobre un inflable, como una taza de café amargo (con lo mucho que lo extraño), lo que sería para ti una gaseosa helada en este día caluroso.

Qué te puedo decir, adoro estar contigo. Me encanta solo el hecho simple poder sentarnos a ver una serie juntos, de hacer limpieza o de escoger las cosas del bebé. Me gusta despertar y verte, anochecer y acostarme junto a ti. Me siento cómoda a tu lado. Siempre lo sentí así, desde que te conozco, como si mi alma y la tuya encontraran su espacio propio, una junto a la otra.

Nuestra relación ha transitado por tantos caminos… Ha cambiado bastante y nosotros con ella. Pero cada paso ha servido para acercarnos un poco más, para conocer nuestras diferencias y aprender a respetarlas, no con poco trabajo. Has llegado a conocer mis parajes más oscuros y cuando más miedo he tenido cariño de que por eso te alejes, siempre me sorprendías permaneciendo aquí, buscando nuevas formas de amarme.

Hablar de este amor me ilusiona. Eres mi familia y pronto la veremos crecer. Me gusta saberme protegida y contar con tu mano cerca para tomarla cuando la debilidad me alcanza. Sé que puedo contar contigo y eso es algo que me llena demasiado. Es un privilegio muy grande tener a alguien con quien puedes ser tú mismo sin temor. Y aunque a veces no te le diga, valoro cada detalle tuyo, que sin estar cargado de romanticismo siempre refleja mucho afecto y ternura.

Los dos fuimos criados en el calor de un hogar estable, y sé que es mi sueño y el tuyo, formar uno propio. Un lazo verdadero que no se rompa con el tiempo. No por conveniencia ni por lo que la sociedad dicte, sino por nosotros mismos, por el deseo de vivir muchos años de afecto, locura y hasta diversión, en esta aventura de ser familia.

Ahora me siento parte de un todo, de algo mucho mayor. Hay personitas que necesitan de mí tanto como yo de ellos. Me siento fuerte por eso, capaz de todo. El amor alimenta esta conexión y hace que vea la vida brille como no pensé que podía hacerlo.

Tengo ganas de comerme el mundo amor, y que lo celebres conmigo. Quiero que llegues muy muy lejos y estar ahí para ti. Tener la oportunidad de decirte cada día todo lo que por ti siento, una y otra vez. Trabajar, luchar, reír y llorar; llegar hasta donde nunca habíamos imaginado… Amor no sabes cuántas ganas tengo, de que esto dure una vida y un poco más… siempre juntos.

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Esta entrada tiene un comentario

  1. romina

    Muy bien escrito, solo no pierdas de vista el objetivo… soñar… es que esperas, que quieres… por momentos se pierde un poco, aunque es una gran carta

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