Reto 3. Es hora de retomar

Esposo mío:


Ha sido un día largo y agotador. Me encuentro en la cocina, disfrutando el aroma a menta del té que preparé. Me sirvo un poco, en mi colorida taza, mientras camino hasta la pequeña biblioteca con toques minimalistas diseñada por ti. 

 

Me recuesto en mi sillón favorito y le doy un sorbo al té que sostengo en mis manos. Estás frente a mí, sentado con tu portátil encendida. No te has percatado que estoy aquí, pero no te interrumpo porque pareces estar muy concentrado. 

 

Hace días que te observo, y no puedo evitar que surjan los recuerdos de nuestra amistad. Cuando de joven te miraba tan enamorada y con sueños que hoy son nuestra realidad. 

 

Somos bendecidos con nuestros tres hijos. Mantienen ocupado nuestros días y nos llenan de tanta ilusión, su amor no tiene comparación. Estamos ejerciendo la paternidad con tal responsabilidad que hemos dejado de lado anhelos que debemos retomar. 

 

Te veo cansado, imaginando y desplegando las ideas creativas que revolotean en tu mente, como pájaros enjaulados buscando la manera de salir. 

 

En esta cálida noche, con la magia que encierran las letras escritas en papel, camino decidida hasta cruzar la distancia que nos separa, para liberar tus anhelos que yacen prisioneros del diario trajinar. 

 

Mírame amor, aquí estoy para participar de tus sueños. Voy a estar contigo en cada paso que des, observando y disfrutando, junto a ti, este florecer. No temas al tiempo porque este es nuestro momento. Así que empecemos, no miremos el ayer. 

 

Cariño, toma mi mano, date el permiso de sentir otra vez. Déjame admirar tus esfuerzos, refrescar tu mirada, besar tus carnosos labios como la primera vez. Quiero decirte, tiernamente, que eres talentoso, amoroso, buen padre y esposo. Que nuestra familia es mejor porque formas parte de ella. Que estoy orgullosa de ti. 

 

Quiero inspirarte. En cada momento ser tu motivación. Ser la costilla que te completa y la persona que te acerca más a Dios. Pero también, amado mío, tengo mis sueños que, solo tú, puedes hacer realidad. 

 

Sueño con una sonrisa y mirada de aprobación tuya; con que me ames tal como soy. Que ames mis 

locuras, rarezas y ocurrencias que forman parte de mi íntegra esencia. Quiero que seamos como niños, que riamos sin parar. Que nuestras miradas se encuentren y no se puedan separar.

 

Sueño con que susurres a mi oído que, si tuvieras que elegir otra vez, repetirías nuestra historia sin pensarlo porque mi amor te hace bien. Que solo te atreves a mirar el futuro si estoy a tu lado, tomando tu mano.

 

Me pregunto, si todo esto es amor. Y, al unir las imágenes mentales, no me queda duda de que todo este tiempo he vivido lo que mi mente me hacía creer que no conocía: un genuino amor.

 

Cariño, quiero envejecer contigo y que este sueño sea compartido. 

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Esta entrada tiene un comentario

  1. romina

    Bien. Tu carta inicia realmente en : “En esta cálida noche,”.. todo lo demás sobra. No porque esté mal escrito, sino que no apuntan a tu objetivo, recuerda el qué y para qué.

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