Reto 3

Quédate, sólo por hoy quédate. Mírame, déjame ver en la miel de tus ojos la dulzura de un sueño distante. Sólo por hoy permíteme acariciar tu mejilla. Deja que mis caricias descubran la belleza de tu alma. Quizás pienses que es una locura, que aún no nos conocemos. Pero te he visto tantas veces, en el abrigo de la noche. En el mar de mis fantasías. He visto tus ojos, escuche tu risa, he sentido tus caricias y en la solemnidad del amanecer, en el canto de las aves, escuche tu voz. Desde el primer día hice mías todas tus dichas y guarde la promesa de llorar contigo todos tus pesares; sanar con mis besos tus heridas y en la penumbra del olvido ser tu luz. Así pues el amor es el sueño. Es llanto y es dicha. Es el más grande anhelo del alma que sufre. Es bálsamo a las heridas. Es ilusión y es candidez. Es compasión y entrega. Es virtud y perdón. El amor es la metamorfosis del alma, donde el corazón refleja su esplendor. Donde sus latidos encuentran voz. Donde forjamos alas de luz que nos elevan a un cielo estrellado y adquirimos la confianza de parar en caída libre. Cual águilas. El amor es algo que nos impide rendirnos y nos da fuerzas para pelear una última batalla. Así, hoy te pido: extiende a mí tu mano. Deja atrás todos tus miedos y acompáñame. Recorre conmigo el reino de los sueños. Confía en mí todos tus anhelos. Deja atrás todas tus defensas y emprende conmigo este viaje. Ya sea por una vida, un año o un día. Vive conmigo esta fantasía. Hagamos de nuestras sendas un camino. De nuestros miedos hagamos una sola fuerza y en el candor de nuestras almas hallemos la más gloriosa de las dichas. Se mi caballero en blanca armadura y yo seré tu princesa. Seré quien te acompañe en todas tus cruzadas y quien cante para el mundo tus hazañas.

Al final del día seré quien te espere siempre con una sonrisa y a quien podrás descubrir tu alma cada noche. Tan solo te pido una cosa. Al llegar el ocaso. Una vez más extiende a mí tu mano. Danza conmigo una canción de amor. Recorre con tu mano mi cintura y en el dorso de tu mano sostén mis ilusiones. Déjame perderme en el fulgor de tus ojos y danzar con la cadencia de tu voz. En el vaivén de una melodía infinita, acerca tu boca a la mía; enséñame a beber de la fuente del amor.

Cierra tus ojos. Juntemos nuestros corazones hasta que su latir sea uno y en la quietud de la noche guarden con su arrullo nuestro anhelo.  

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Author: anamica.white

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Esta entrada tiene un comentario

  1. romina

    Muy bien. Cuida de que cuando hablas del amor parece un ensayo, y ya olvidas a tu destinatario y a ti en ese momento. También las repeticiones de palabras. Busca una forma nueva de decir eso mismo que quieres transmitir.

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