Reto 20 – Un propósito.

 Recuerdo perfectamente que te miraba a los ojos y que te tomaba de la mano mientras veíamos el cielo. Me sentía más amado que nunca y me di cuenta que lo que sentía por ti era algo único. Abrí mi corazón y expresé desde lo más profundo de mi alma que me cambiaste la vida, y que me hacías vivir una vida que valía la pena. Tomé tu mano y entonces todo se volvió oscuro. Después amanecí en una camilla en el hospital.

Al despertar me sentía muy adolorido y me encontré entre 4 blancas paredes que se acompañaban con un silencio sepulcral. Mi familia me estaba esperando afuera, y se veían preocupados. Yo no entendía nada de lo que estaba pasando en ese momento. Segundos después, un doctor entró en la sala.

-Buenos días, Ricardo.

-Buenos días, doctor, disculpe que lo moleste, ¿Me podría decir por favor qué pasó? –Volteé a mí alrededor y noté que estaba rodeado de aparatos y máquinas médicas. Me asusté demasiado, lo que causó que se elevaran drásticamente mis latidos por minuto–.

-Sufriste un ataque que te dejó inconsciente 48 horas. Te hicimos varios estudios para ver qué lo provoco, y lamentablemente no hay buenas noticias.

-¿QUÉ PASA, DOCTOR, QUÉ TENGO? –Hiperventilaba a más no poder, y el estrés se apoderaba de mí–.

-Tranquilo, por favor. Lamento ser yo quien te lo diga, pero lamentablemente hallamos un meningioma inoperable en tu cerebro. Por lo que hemos visto, es maligno, ya que se esparció muy rápidamente en todo tu cuerpo, y ha comenzado a afectar a todos tus órganos. No hay nada que podamos hacer, y quizá solamente te queda una semana de vida. Lo siento mucho. Iré a darle las noticias a tu familia y pronto te daremos de alta.

Quedé completamente devastado. Pasé de tener todo a tener nada. Me hallaba al borde de perderlo todo, mi prometida, mi casa, mi familia y mi futuro, y sentía que el sentimiento de la derrota iba a consumir por completo a mi espíritu. Al salir del hospital, pedí perdón a mi familia por decirles que necesitaba un tiempo para despedirme de mí mismo. Y entonces tomé una decisión.

Tenía 5 días para plasmar mi vida en un libro, y 2 días más para convivir con mi familia. Comencé a escribir arduamente y sin cesar, buscando plasmar cada momento bello que viví y las enseñanzas que me dejó cada miembro de mi familia. Dejé de dormir hasta que terminase de escribir el libro, que estaba saliendo desde lo más profundo de mi corazón, me volví uno con la pluma, la música y los versos, expresé todos mis sentimientos y tras 4 días de largo trabajo que me pareció una eternidad, pude acabar el libro. El quinto día lo dediqué para descansar, pues estaba completamente exhausto.

Me costaba respirar y sentía como mi energía se escapaba de mí, pero a pesar de eso reuní a toda mi familia para poder despedirme como era debido. Les preparé algunos platos de comida gourmet, e imprimí y engargolé las copias del libro que le daría a cada uno de ellos.

Conforme iban llegando los miembros de mi familia, la tristeza llenaba mi corazón, pero a la vez la paz, pues sabía que si me iba, me iría feliz. Cuando todos llegaron charlamos un rato, y al terminar de comer decidí que era hora de darles un mensaje de despedida.

-Familia, los reuní aquí a todos ustedes hoy porque como ya saben es casi un hecho que partiré pronto, pero anhelaba despedirme. Estos últimos días estuve buscándome a mí mismo, y en mí surgió un deseo por darles un regalo para que nunca me olviden. Escribí un libro para ustedes, en él plasmé todo lo que siento por ustedes, y cómo fue que me cambiaron la vida. Mamá, papá, abuelitos, tías, tíos, y tú, mi querida Sheccid, todos están ahí. Pase lo que pase, jamás los olvidaré, y les pido con todo mi corazón que tampoco me olviden, pues todos tenemos un propósito en esta tierra, y yo ya cumplí el mío. Mi propósito siempre fue escribir para tocar los corazones de la gente y hacerles ver lo especiales que son, y lo he cumplido. Quiero agradecerles por todos esos momentos felices y enseñanzas que me dieron, espero realmente que les guste el libro, pues lo escribí con todo mi corazón a ustedes, que me hicieron tener una vida feliz. –Al terminar de hablar, todos estábamos llorando, y comenzamos a abrazarnos mientras les daba a cada uno su copia del libro. Estuvimos juntos hasta el anochecer, y después nos despedimos, esperando que nos pudiésemos volver a disfrutar de lo hermosa que era la compañía familiar al día siguiente–.

No hubo un día siguiente.

JRichardGtz
Author: JRichardGtz

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Esta entrada tiene un comentario

  1. romina

    Es una buena historia… pero hay que aplicar lo aprendido en los retos. Revisa Diálogos, acotaciones, y mencioné que elijan primera o tercera persona.

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