Reto 20 – Un mar que refleja

“El TAR no está funcionando”. 

Viridiana se despierta sobresaltada, envuelta en sudor y con el camisón adhiriéndose a piel cada dos por tres. Ha tenido una pesadilla que parece bastante real. Al palpar su frente, nota que arde en calentura. Un rojo intenso lo hace evidente, a pesar de que sus dientes son víctima de un castañeo continuo. “Tac tac tac.”

Alarga la mano como acto reflejo para tomar su medicamento. Enseguida, se levanta de la cama hasta llegar al espacio entre la rendija de la puerta y la pared. Desde ahí, puede admirar a su marido trabajar. Una sonrisa llena de nostalgia aparece en su rostro, recordándole que pronto dejará de verlo. La vida le había premiado con un hombre bueno y luego se lo quitaba.

Se había enterado del club de poesía mientras compraba su siguiente lectura. Escuchaba a jóvenes comentar por un lado y por el otro, sus impresiones. Al caminar por el pasillo de las novedades, una candensiosa voz la hipnotizó. Siguió con firmeza hasta un salón blanco, lleno de libros clásicos y poemario. Ahí, esa voz que la había seducido, se encontraba recitando las rimas de Bécquer…

Tu pupila es azul y cuando ríes, su claridad suave me recuerda el trémulo fulgor de la montaña. *

Él advirtió su llegada. Cruzaron miradas por un instante. Fueron electricidad. “

Un mareo repentino la hace perder la nitidez del momento. Trata de mantenerse en pie mientras la voz de su pesadilla la atormenta una y otra vez. 

El nivel de sus linfocitos es bajo, el nivel de sus linfocitos es bajo, el nivel…”

Alberto aparece frente a ella. Tiene el rostro desencajado de la preocupación. Con delicadeza la lleva de vuelta a la cama, está pálida y aprieta sus oídos con fuerza, como si tratara de evitar a algo o a alguien.

En los últimos días, su mujer ha estado más débil y callada. Vomitaba la comida casi siempre y su cuerpo se había llenado de pápulas. No sabe qué hacer, está desesperado. Es evidente que Viridiana no mejora, la enfermedad está acabando con ella.

—Amor mío —dijo tomando las manos fuertes de su marido entre las suyas—, quiero agradecerte por aparecer en mi vida y llenar mi cielo de estrellas. Me amaste desde el primer instante, fui tuya a primera sonrisa; te amé mucho más desde que te convertiste en mi compañero en este viaje lleno de piedras, baches y tierra. Soy muy afortunada de ser tu esposa —acarició su cabeza con dulzura y prosiguió en medio de un nudo en la garganta—. Voy a morir, el virus evolucionó a la última fase. Me queda poco tiempo de vida. Ahora, tomo el atrevimiento de pedirte un favor antes de partir: devuélveme a mis raíces y recita las rimas de Bécquer una vez más, sólo para mí…

 

 

 

*Rima XIII de Bécquer. 

andreahdz545
Author: andreahdz545

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Esta entrada tiene 3 comentarios

  1. prisionero0101

    La idea y el desenlace del relato son buenos, aunque siento que entre algunos párrafos hace falta conexión para que tengan un mayor sentido de toda la trama y no se sienta que solo están las ideas, pero hasta ahí se quedó.
    Ojalá tengas la oportunidad de confirmarlo mejor, porque no está mal la idea, solo hace falta darle un mejor rumbo.

  2. romina

    Cuando usas la alternancia no se siente natural, incluso confunde en la lectura. Y falta revisión, si te fijas en la primer línea nos falta una palabra.

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