Reto 20: Oximorón

¡Le va a encantar!

Exclamó James mientras ajustaba el ángulo de la cámara en el trípode, a través de la lente podía observar la infinita extensión del mar con su olas que contemplaban quietas aquella puesta de sol, mientras las gaviotas surcaban el cielo naranja. Era un atardecer perfecto. La emoción lo embargaba, las manos le estaban empezando a sudar frío, pero no permitiría que el nerviosismo le arruinase el momento que esperaba desde siempre. ¿Cuán dificil es encontrar la persona correcta con la cual pasar el resto de la vida juntos? Era la pregunta constante que lo había acompañado durante años, pero un día finalmente la vida le respondió con una persona. Y ahora se encontraba a pocas horas de efectuar la pregunta más importante de toda su existencia. Instintivamente tocó el bolsillo del pantalón, por un momento sintío que le faltó la respiración, los nervios le habían hecho olvidar el elemento más importante: ¡el anillo!. Recordó que lo había dejado en el auto, se apresuró a buscarlo y mientras lo hacía, pudo divisar a lo lejos que ella se acercaba a paso moderado; sus cabellos danzaban en compás con la brisa del mar, en aquella calle semidesierta de aquel rincón de costa olvidado en algún lugar del mundo.

Ella lo observó y por un instante se sintió tan agradecida con Dios y con la vida por haber puesto en su camino a la persona más extraordinaria que jamás hubiese podido encontrar. Pero como saeta destructora la memoria le recordó los instantes que había vivido en aquella mañana; la larguísma consulta médica, los resultados de la tomografía, la mirada llena de compasión de su médico de confianza y de repente la noticia más terrible que un ser humano en el mejor momento de su vida pudiese recibir. Caminó hacia él, evitando su mirada, observando hacia los lados, tocándose el cabello en señal de gran nerviosismo, cuando estuvo a pocos metros de distancia, él notó que tenía los ojos hinchados, la luz resplandeciente del atardecer, no hacía otra cosa sino que acentuar su rostro acongojado.

¿Por qué tan temprano? —Preguntó James.

No quiero descutir. —Respondió ella muy exasperada.

Es sólo una pregunta. —dijo él en tono conciliador.

¡Tenemos que hablar! 

Soy todo oídos…

Me llegaron los resultados de la tomografía… —Dijo cruzándo los brazos, mientras observaba hacia el mar.

En ése momento notó el tripode con la cámara, el ángulo de picnic romántico al atardecer que él había estado preparando. Las piernas empezaron a tambalearle, no quería derrumbarse en ese preciso momento, le dió la espalda, por un momento quiso salir corriendo; mudarse de ciudad, de país, de continente y nunca más volver a verlo. Trató de exorcisar su ideas sin sentido, se había pasado la vida entera huyendo de un lugar a otro, era el momento de enfrentar la vida. Respiró profundo. Se volteó de nuevo hacia él y mirándolo fijamento le dijo:

¿Por qué tienes que hacer esto más dificil? —su voz era un susurro.

James se acercó a ella, la tomó de la mano y la invitó hacia el lugar que había estado preparando. Se sentaron a la orilla del mar, a observar el entorno en silencio, ignorando la bandada de pensamientos que trataban de arruinar aquel instante de vida.

¡Vamos cuéntame que sucede! ¿Que pasó con la tomografía?

Interrumpió él después de un largo rato en silencio.

No quiero decirlo porque al hacerlo me parece más real. Y todavía no logro aceptarlo.

¿Soy un chico listo lo sabías? —Dijo volténdose a mirarla fijamente.

¡Por eso estoy contigo! —respondió con una sonrisa— ¡Todo es tan injusto!

La vida no siempre lo es…

En el horizonte las olas siguieron su lenta danza, la brisa apacible empezó a abrazarlos y con ella una paz inexplicable… James se puso de pié, sacó el estuche con el anillo de su bolsillo, se arrodilló ante ella, con voz fuerte y decidida hizo la pregunta más importante de su existencia.

¿Te casarías conmigo?

Aún con… —musitó

—Aún con… así es la vida, llena de dolor y alegría, es un oximorón, como este maravilloso atarceder y los pensamientos que están tratando de robarnos la belleza del momento. ¿Qué más da? así sea un año o un par de meses, vamos a vivirla con todo. Yo tomé una decisión y el resultado de una tomografía no va a cambiarlo.

Ella no sabía si ponerse a llorar de la alegría o del dolor, era todo un oximorón; una maravillosa contradicción. Pero así como el mundo no se había detenido no obstante las malas noticias, ni el sol había dejado de ocultarse, ella seguiría viviendo al máximo cada instante que le quedaba en esta tierra, como sino tuviese que morir nunca.

¡Sí acepto!

karennia2
Author: karennia2

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Esta entrada tiene un comentario

  1. romina

    Muy bien. Revisa los diálogos, las acotaciones en especial…
    Y nos falta el trabajo de forma, corregir, evitar repeticiones…

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