Reto 20 mi despedida

La mesa está lista, una cena deliciosa, copas de vino puestas, el aroma perfecto, nuestra música preferida a volúmen moderado, en eso siento unos pasos cerca, es así que me dispongo a encender las velas, para pasar con mi amor una velada romántica, estoy algo nerviosa, hacía mucho tiempo que no organizaba algo para él. 

Al entrar, noto su expresión de sorpresa y al mismo tiempo felicidad —¡Mi amor que detalle tan bonito!.

Me levanto y me dirijo hacia él, le doy un fuerte abrazo y un beso apasionado, como las primeras veces de nuestra relación, antes de que la rutina nos consuma, entonces siento ese cosquilleo como una adolescente, le propongo apagar el celular, olvidar solo por esa noche al mundo entero. 

Siento su mirada fija hacia mí, —¿Qué paso amor?, ¿Por qué me miras de ese modo? —pregunto algo inquieta—.

—Hacía mucho tiempo que no preparabas algo tan especial para mí, quiero que esta noche la disfrutemos al máximo —levanta la copa— Propongo que brindemos por nuestra relación, de hecho pasamos momentos buenos y malos, aun así cada día confirmo que eres la mujer con la que quiero pasar el resto de mis días. 

Sonrío, siendo sincera, llevaba unos meses pensando que mi relación estaba empezando a flaquear, por motivos de trabajo, pero aun así, esta noche lo siento cerca de mí, empezamos a recordar el cómo nos conocimos, la primera salida, nuestro primer beso y así disfrutamos esa noche mágica.

Al día siguiente, de vuelta a oficina, voy con ánimos a trabajar, sin duda estoy contenta, en la tarde tengo que dirigirme a la clínica, para recoger los análisis médicos que se me practicaron hace un mes, es así que dejo el trabajo listo. 

Tomo las llaves del carro y me dirijo al consultorio, al entrar saludo al médico, lo noto algo serio, por un momento tengo el presentimiento de que las cosas no van tan bien como pareciera. 

— Sra. Mónica, buenas tardes, tengo aquí los resultados de los exámenes practicados, me temo que las noticias no son favorables, lamento informarle, que en la tomografía practicada, se le encontró un tumor en el cerebro, el cual ha avanzado de forma progresiva, está en la fase terminal.

En ese momento se me nubla el cerebro, siento un nudo en la garganta, mis lágrimas empiezan a caer, no puedo comprender el motivo, ¿Cómo asimilar de un momento a otro, que estas a punto de morir?, ¿Cómo decirle al hombre que amo?, me pierdo en mis pensamientos, no escucho lo que el médico me está explicando. 

Atino a responder un sí, aun sin saber lo que me indico, me levanto suavemente, mi cuerpo tiembla, siento miedo por primera vez en la vida, tengo temor de enfrentarme a la muerte, entonces ¿Cómo hacerlo?, tengo muchos planes y ahora el tiempo me queda corto.

Llego a casa, algo desconcertada, miro la habitación, como un torbellino se me vienen los recuerdos a la mente, empiezo a llorar desconsoladamente, hasta quedarme dormida. 

Mi novio llega y me hace despertar, pregunta el motivo por el cual mis ojos están llorosos, simplemente decido no decirle, quizá sea una decisión algo egoísta de mi parte, pero ¿Para qué agobiarlo?.

— Cariño, me puse nostálgica, solo es eso, son muchos años juntos, llenos de amor y felicidad, —finjo sonreír—. 

Me levanto de la cama, — Cariño, vamos a cenar, quiero salir contigo, —me maquillo un poco, no quiero que me vea algo descuidada—, él acepta, salimos a cenar, luego vamos a bailar, sin duda quiero pasar la mayor cantidad de tiempo a su lado y hacerlo feliz, no sé qué día sea el final. 

Al día siguiente, me dirijo a la biblioteca, quiero escribirle algo a él, por si es que ya no despierto, empiezo la carta de este modo:

Amor mío:

Si hoy estás leyendo esta carta, es de hecho porque ya no estoy en este mundo, me duele mucho dejarte, espero haber sido la mujer que anhelabas, siempre trate de hacerte feliz, ser tu amiga, compañera, amante y confidente, espero haberlo logrado. Debo confesar que a inicios me costó dejar algunas cosas de lado por ti, de las cuales no me arrepiento.

Me hiciste muy feliz, sabes por primera vez en la vida, te oculte algo, por lo cual debo pedirte perdón, yo sabía que tenía esa enfermedad terminal, me quedaba poco tiempo de vida, espero que comprendas mis motivos, no era mi intención  preocuparte, ni hacer tus días infelices, en partes fue por protegerte, sé que no hubieses estado tranquilo, cada día estarías con la pesadilla de que en cualquier segundo te dejaría para siempre. 

Mi decisión, recalco,  fue por protegerte amado mío, desde el día en que me enteré de la enfermedad que padezco, simplemente quise dejarte todos los mejores momentos, llenarte de felicidad, disfrutarte al máximo, espero que tú también hayas sido feliz a mi lado. 

Me despido, a partir de ahora seré tu ángel de la guarda, siempre te cuidaré y protegeré desde donde esté, mi vida no llores, no me gusta ver que sufras, promete que cumplirás todos nuestros planes, nunca te derrumbes, sigue adelante, eres el mejor en todo lo que te propones, confía siempre en ti y tu capacidad, quizá ya no esté ahí para motivarte, pero ahora tienes que ser tú y confiar en ti. 

Te amaré por siempre. 

Escondo la carta, en la portada de mi libro favorito, soy consciente de que si algo me llega a pasar, lo primero que él hará será tomarlo, lo conozco tan bien, que se cuáles son sus actitudes. 

Ahora debo continuar con mi vida, esmerarme por salir adelante, destacar en el trabajo, aprovechar cada segundo en llenar de felicidad a mi novio, esperando el día en el que Dios me lleve para siempre, aun en contra de mi voluntad, pero yo no decido, por algo pasan las cosas, si es voluntad de mi creador, que puedo ya hacer.

Monilbp1
Author: Monilbp1

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Esta entrada tiene 3 comentarios

  1. Ana Elena

    Emotivo texto. Que valiente el vivir el proceso de una enfermedad así sola.

  2. romina

    Nos falta corrección. Revisa como se escriben los diálogos.

  3. jesus chapa

    me gusto el enfrentar una enfermedad y como confrontarla bien

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