Reto 20: Mariposas Naranjas

Me encontraba ahí frente a la mesa de mayo, sobre ella pinzas, gasas y bisturís, mis piernas situadas una a cada lado de la camilla quirúrgica, mientras insertaban en mí columna vertebral la aguja con un anestésico que rápidamente recorrió mis extremidades inferiores, provocando un fuerte espasmo hasta dejarlas inmóviles. El cirujano que me sujetaba me acostó de forma lenta, ataron mis brazos y colocaron una sábana para que no pudiera mirar lo que sucedía; jamás olvidaré el olor a carne quemada que se impregnaba en la sala…

Hace seis años me diagnosticaron cáncer de ovario, el procedimiento apropiado era extirparlo, recuerdo verme sentada en  la silla del consultorio, era como si mi alma hubiese salido de mi cuerpo, la voz del médico se percibía lejana diciendo debemos ingresarla pronto. Cerré los ojos, me sumergí en el agua turbia del océano, escuchaba mi nombre pero no podía salir a la superficie, permanecí en el fondo estrechando mi pecho y observé rostros distorsionados.

Junto a mí estaba Bill, tomó mi mano para reconfortarme con él me sentía segura, me levantó y me saco del abismo. Cuando lo conocí era un hombre solitario casado con su trabajo, fue amor a primera vista me miró y yo lo reconocí; lo había soñado antes. Se quedó a mí lado acompañándome en el silencio.

—Vamos a abrir, bisturí—se escuchaba en la sala. Hacía un frío intolerable.

—Pinzas.

Me quedaba dormida por instantes, el quirófano era rodeado por batas blancas no reconocía los rostros pero distinguía sus ojos.

—¿Qué pasa?, ¿porque huele a quemado?—le pregunté a la anestesista.

—Tranquila están cauterizando la herida—su voz sonaba adormecedora.

—Ya paso la hora debemos apresurarnos.

—Cuenten las gasas.

—No puedo respirar. Sientía como la aguja era insertada en mi vientre.

—¡Duérmanla!—gritaba una voz tosca.

—Está moviendo las piernas, ¡duérmanla!

La luz de la lámpara se fue apagando y me adentre en un sueño profundo, al despertar Bill estaba junto a la camilla había llorado, estrechó mi mano contra su pecho decía cuanto me amaba, toque su rostro, no me salían las palabras, mi cuerpo estaba desnudo sobre una bandeja de morgue.

En la habitación se encendió una luz blanca penetrante, comenzaron a girar a mí alrededor cientos de mariposas naranjas, al extinguirse el resplandor me encontraba de pie junto al cirujano que suturaba mi herida con grapas de titanio, la cirugía fue todo un éxito pero el cáncer volvió a los seis meses, observe mi rostro palidecido frente al espejo no tenía cabello, vomitaba en el inodoro, mi cuerpo temblaba y Bill me sostenía.

Nos unimos en matrimonio en un hermoso jardín fue un día perfecto, habían muchas mariposas que se posaban en mi vestido bohemio, al girar se elevaban de forma delicada envolviéndome en la tela blanca hasta arrastrarme de nuevo a esa sala lúgubre donde yacía mi cuerpo. Tome la mano de Bill le di las gracias por hacerme tan feliz y él me dio un abrazo donde susurro al oído gracias a ti por amarme.

Adriana Chavarría C.

 

 

 

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Author: adricha_0501

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Esta entrada tiene un comentario

  1. romina

    Muy bien. Ahora a leer con atención. Ejemplo: el quirófano era rodeado por batas blancas (¿es el quirófano o la camilla?)

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