Reto # 20 : “Lo prometo”

Me siento débil. Mi peso no es el normal. El doctor me da la mala noticia que tengo cáncer de hígado avanzado.

Estábamos en el cine, todo andaba de maravilla, Jamile estaba emocionada con la función. De pronto me sentí mal, mis energías se bajaron, mi abdomen me dolía; ella lo notó, se preocupó y nos salimos de la sala.

Me levanto de la cama, me aseo, y luego con ropa sencilla me dirijo hacia la clínica. Luego de una hora esperando al doctor, me revisa, le digo los malestares que tengo. Espero otra hora más hasta que el doctor traiga los análisis, mis piernas no dejan de moverse, la inquietud de saber qué es no cesan; de pronto escucho la puerta abrirse… Era el doctor con los resultados. Abre el sobre y me da la noticia que tengo cáncer al hígado.

Cojo el teléfono y llamo a mi  novia, al contestar le digo: “no cumpliré la promesa de casarnos”, del otro lado de la línea, ella quedó estátical. Luego me preguntó ¿Cómo así?, y le digo que venga la clínica San Vicente. Cuelgo el teléfono.

Mientras espero recuerdo los momentos bellos que pasé con ella. Aquellos días de playa y arena donde jugábamos y bailábamos… Y cómo no recordar nuestro primer beso. Recordar es como volver a vivir.

Luego de esperar , ella llegó, y corrió hacia mis brazos. Me pregunto qué pasaba: Yo le cogí de las manos la miré a los ojos y le dije me han detectado cáncer al hígado y está avanzado. Su cuerpo empezó a temblar, de pronto una lágrima cayó de sus ojos. Le abrazo y le digo que me van a internar.

Es extraño estar conectado a máquinas, y cada cierto tiempo los médicos vengan a observar que todo esté bien. En eso llega Jamile, mi amada, me trajo flores. Yo entre risas le digo: “aún no estoy muerto” ¿por qué el ramal?. Ella trata de sonreír y me ve con una mirada dulce, de niña. Por dentro se desvanecía. 

Los doctores tratan de ayudarme a vivir pero es inevitable… Cada vez pierdo más energía, el dolor es inmenso. Sujeto la mano del doctor con fuerza y le digo que quiero ver a mi amada por última vez. El doctor salió de la habitación llamó a Jamile, por suerte ya estaba desde anoche en la clínica. Ella ingresó, se inclinó a mí, en su rostro se veía una lluvia de lágrimas dolorosas. Tantas promesas, sueños y metas, que teníamos juntos. Todo aquello se desvaneció. Cogí su mano derecha, no podía pronunciar bien las palabras, los ojos se me caían. Hice el intento: 

—Escúchame, Jamile. Prométeme que saldrás adelante… Continuarás con tu vida —pronuncio Apenas—. Tendrás hijos, los educaras, y envejeceras al verlos caminar por la vida.

—Te amo Fran… Te amo. 

—Conocerte fue lo mejor que haya podido pasárme —mis párpados se cierran—. Prometelo… Debes prometerme que seguirás siendo felíz ¡No importa si no hay esperanzas de vuvir! Y por favor cumple esa promesa… Y jamás lo olvides. 

—!Fran no! Jamás olvidaré nuestra promesa. Te amaré por siempre —rompes en llanto. 

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Esta entrada tiene un comentario

  1. romina

    Revisa tiempos verbales y corrección ortográfica.

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