Reto 20 FORMA Y FONDO – AMOR ETERNO

Amor Eterno

Giro a lado izquierdo de la cama. Mi corazón explota de felicidad, tengo al hombre que amo, quien en las mañanas me da besos en la frente, y en las noches, atraemos un torbellino de amor. Me levanto. La ventana esta humedad, casi, ni se observa el cielo por la tormenta. El frió se adueña de mí, restriego mis manos sobre mis brazos. Siento su presencia, agarra mi cintura y me abraza.

—¿Tienes frió, mi amor?

Solo moví la cabeza diciéndole “si”. Dejo que su cálido cuerpo calentara el mío. Amo todo de él, sus imperfecciones lo hacen perfecto y su corazón llena de felicidad al mío. Ambos, nos quedamos ahí, siendo parte de una velada fría y romántica.  

—Amor, recuerdo cuando nos conocimos —aprieto sus brazos —bajo una misma tempestad, buscando un refugio, para no empaparnos. Esos ojos me intimidaron y nuestras sonrisas escaparon, quiero tenerte a mi lado siempre… siempre quiero ver eso ojos, que iluminan mi camino, y me hacen la dueña de ellos.

—Siempre te elegiré —besa mi mejilla —Nacimos para estar junto, desde que te conocí, eres quien le das sentido a mi vida… esta vida que te pertenece.

Noche de recuerdos, besos, caricias, nos conduce a la cama. Y encendemos una llama de pasión.

La lluvia, ha terminado. Hoy, tengo programado una cita médica, no le digo nada a Emiliano, hasta saber. Lo observo marcharse. El día esta frio, lo disfruto con una taza de café, mientras escurre las gotas que hay en la ventana.

¡Lista para irme! Recojo mi chaqueta y salgo. Mensaje de texto “Te amo preciosa, buen día” siempre me saca una sonrisa con sus mensajes. Llego justo a la hora de mi cita e ingreso. La expresión del Dr. Lucas, no es agradable.  

—No son buenas noticias —carraspea —lamento decirle que tiene un tumor maligno. Debe iniciar un tratamiento para controlarlo… debemos hacer otros análisis, tus cataratas están afectando las corneas.

—¿Es bien complicado? ¿Con el tratamiento, estaré bien? — pregunto, titubeando —¿Me salvarme?

El cuento de hadas ha acabado. Corro, queriendo escapar de la realidad, me niego acéptalo. Llego a un parque desolado, en medio, hay una pequeña laguna de lluvia. Todo está humedecido, no me importa. Lloro, lloro descontrolada ¿Por qué a mí? ¿Por qué a mí? Lo repito billones de veces. ¿Qué hice mal? ¿Es un castigo? ¡No quiero, no lo acepto! Mirando al cielo. Camino hasta una capilla. Mi ropa se ha ensuciado, no le tomo en cuenta, me inclino en el altar.

—Padre… tu existes, yo sé que existe, creo en ti —mi voz, se quiebra —no me abandones, no lo hagas… no me olvides. Dime ¿Por qué? ¿Qué estoy haciendo mal? Soy feliz… muy feliz ¿Cómo se lo diré? ¿No puedo dejarlo? Amaba la vida que tenía, regrésamela. No soy buena para… para despedirme y menos de él.

Las horas pasaron. Una brisa acaricio mi rostro, mi celular sonó. Es Emilio preocupado. “Estoy yendo a casa, no te preocupes”, es lo único que le digo. Corto. “No puedo mentirle, es mi única compañía desde que perdí a mis padres. Él, es mi familia”. Detengo a un taxy.  

Un silencio nos invade en la cena, no podía fingir sonrisa. Es mi comida favorita, y solo la observo.

—¿Te ocurre algo? — soltando la cuchara —Cariño, puedes decirme. ¿Dónde estabas? ¿has llorado? Tienes los ojos hinchado.

—Tengo un tumor maligno —dije, con voz quebrada —Amor… fuiste, eres y serás, mi vida —respiro—. Llegaste, cuando un diluvio quería acabar conmigo. Sola, en un mundo lleno de perversidades fuiste mi salvación. Esos ojos hermosos, son luz en mi corazón… luz, que me dio esa razón para seguir ¡tú, eres mi luz! —cojo su mano —Me convertiré en una estrella, que siempre te brillara… siempre que veas el cielo estaré ahí, viéndote. Y tú, sonreirás, porque sabrás que soy yo…  

—¡Cállate! — aprieta mi mano —no sigas… no me hieras más… ¡No! ¡No!

—Para mí, también es difícil —miraba sus ojos con lágrimas —Yo, quiero que me prometas, que vivirás, te casaras y seguirás cumpliendo tus sueños. Prometo hacerte feliz hasta el ultimo día… hasta que mis ojos se cierren, mirare los tuyos. Recuérdame así, fuerte, alegre y sencilla ¡te amo! Eh… promételo.  

Se arroja a mis brazos. Tan fuerte es su abrazo, que siento paz, refugio, y amor. Un amor eterno. “No te prometo nada de eso, solo déjame ser tu apoyo, estar a tu lado hasta el final, donde quiera que vayas, te seguiré amando”. Aprieto su cintura, con todas mis fuerzas.  

Él, entra a ducharse. Saco mi diario y en la última página le escribo un mensaje. “Si un dia, ya no me vuelvo a levantar no olvides que siempre te voy amar. En mi oscuridad, existió una luz, porque ahi, estuviste tú. Cuide de ti, como tú, cuidaste de mi. Amado, yo te voy a esperar, y junto viviremos un amor eterno”. 

tualexa
Author: tualexa

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Esta entrada tiene un comentario

  1. romina

    Nos falta lectura de corrección. Trabajar las herramientas de FORMA.

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