RETO 20

RETO 20

Era fin de año, mientras caminaba en la acera, aquella noche era mi única compañera, sentía miedo, todo se me había venido hacia abajo.

En enero de ese mismo año, estaba sentado en la sala de espera de un hospital, hoy me darían los resultados finales de mi estado de salud. Sufría de contantes dolores en el pecho y dificultad al respirar.

Una vez llegado mi turno, entre al consultorio, donde me esperaba el doctor;

—Buenos días, cristhian ¿verdad? — me pregunto.

—Buen día— Si, Cristhian— respondí.

—mucho gusto, tome asiento — levantando la mano.

—gracias, lindo consultorio, por cierto.

—Si, es muy acogedor— respondió, mientras agarraba mi expediente.

—Entonces dígame, tengo algo malo o no debería preocuparme.

—Mira, debido a la dificultad respiratoria, los constantes dolores en tu pecho, decidimos hacer una serie de exámenes, determinamos que su corazón no está pudiendo llevar la cantidad necesaria de sangre a sus órganos. Toda esa sangre está siendo acumulada en muchos de sus órganos, esto produjo encharcamientos principalmente en el pulmón, eso le esta causando dificultad al respirar, tiene Insuficiencia Cardíaca.

—Perdón, pero ¿me está diciendo que me ocurre algo grabe?

—Si— Respondió con una mirada preocupada.

—A ver, lo siento es que no…

—Es una enfermedad terminal, lo siento.

—¿Terminal dice?, eso no tiene sentido, he llevado una vida sana y míreme, soy aún demasiado joven.

—Entiendo su postura, pero es un caso muy particular, de cada 10 el 1% la tiene. A lo mucho le queda un año, haciendo un seguimiento, ya que el 15% puede fallecer a los dos meses.

Sin decir palabra alguna, me levante y abandone dicho consultorio, camine sin rumbo por horas, mi vida ya no tenia sentido, las piernas me temblaban. A lo lejos te veo venir, había pasado ya un mes desde aquel día que decidimos terminar, solo cruzamos miradas como unos perfectos desconocidos.

Fue el peor año de mi vida y quería despedirme de la mejor manera de aquella persona que había visto hace 10 meses, que por cierto fue mi primer amor. Sin importar la hora, fui hasta su casa, recorrí los últimos pasos que separaban su puerta de mis manos, muy tembloroso di tres pequeños golpes a su puerta.

Ella salió casi al instante, había llegado recién de alguna reunión, lucia muy hermosa con ese vestido negro, seguía enamorado, sentí la misma emoción de aquella primera vez que la vi.

—Perdóname— dije con la voz entrecortada.

—¿Estas bien? Que haces tan noche aquí— retrocedió tratando de alejarse.

—¡Perdóname Mileidy!, sé que ya no debo buscarte, pero no la he pasado bien, no he encontrado a ninguna que me devuelva la luna, la que yo te regale. Me ha quedado tantas cosas por hacer y muchas por decirte.

—Detente, ya paso más de 11 meses y ¿vienes a decirme todo esto ahora?

—Se que te he fallado, no he podido, ni podre cumplir mi promesa, lo siento. Lo cierto es que esto es una despedida, tú me has enseñado mucho de la vida, en mi hay un trocito de ti, a pesar de todo me es imposible borrar tu rostro de mi mente, gracias por enseñarme cuanto se puede llegar a amar y lo poderoso que puede ser ese sentimiento.

Al fin de acabo, no he dejado de quererte, que duro se me hace saber que partiré pronto, me duele, pero me siento bien— agarre mi pecho, apoyándome con la mano izquierda en la pared.

—¿Qué pasa? ¿Qué te sucede? — me pregunto, agachado su mirada hacia la mía.

‘’Mientras me duela, significa que estoy vivo’’, me desplome perdiendo la conciencia.

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Esta entrada tiene un comentario

  1. romina

    Buena la idea, pero falta trabajo. CONECTAR, usar las cámaras.

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