Reto 2. Te escuchas en el silencio.

   Hoy más que nunca estoy seguro te gustaría estar aquí. Más allá de poder acompañarnos, disfrutarías estar en donde me encuentro. Te recordaría a tu hogar, así como nos recuerdas donde estás.

   Aquella ventana que da a la calle principal, donde siempre pasaban los camiones y demás vehículos, ha quedado en silencio. Y te escuchas en ese silencio. Ese silencio que trae paz como la que llevas contigo. Tendrías bastante calor, eso es seguro. Pero nada más cálido que los abrazos que siempre das.

   Te sentirías conectada, a toda tu familia. La escucharías en el canto de las aves que reposan en el árbol que se ve en frente, así como te escuchas en la quietud. Podrías sentir los aromas que llegan de la cocina, minando la habitación del sazón que le enseñaste a tu hija. Y cocinarían juntas, sí, hasta que toda la calle sepa que doña Mari está de visita.

   Pero sobre todo, si estuvieses aquí, me verías y lo sabrías. No tendría que decírtelo. Lo verías en mis ojos. El cansancio, la añoranza, la necesidad de que me abraces y de abrazarte. Me apretarías fuerte entre tus brazos, y todo esa carga, toda esa necesidad de contacto humano se iría. Me darías todo lo que me hace falta para descansar y sentirme acompañado en un instante. Sin decir una palabra. Porque ves lo que siento.

   No importaría, el mundo, las personas, nada importaría si estuviese en mi cuarto. Te sentarías en mi cama y me leerías la palabra como de costumbre. El mal siempre ha estado ahí de alguna forma u otra. Pero cuando tú estás aquí, nada es tan malo después de todo.

Omar Araujo

oaeska
Author: oaeska

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Esta entrada tiene un comentario

  1. romina

    La idea es trasladarla allí, no recordarle lo que podría tener pero no tiene. Relee el reto 2. Tu forma de escribir es muy buena.

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