Reto 2: Te admiro, cariño

En aquella noche el frío me hacía tiritar, mi cuerpo se estremecía a su voluntad como frágiles hojas movidas con desdén. Su indiferencia carcomía mi piel, congelándola en un intento de crisalida. Mientras tu reías por mi constante exageración de las circunstancias. 
La oscuridad en mi lúgubre habitación, ocasionada por un súbito apagón, nos hizo encender todas la velas que me quedaban para mis momentos de lectura. Pero era un precio ínfimo a pagar, si lo comparaba con que ese aroma a cera derretida, le otorgaba al ambiente matices antiguos y románticos.  
Tengo la vaga imagen, quizá corroída por mi inconsciente, de haber llorado por alguna razón, pero no recuerdo con exactitud el porqué de ese llanto melancólico. Sólo sé que esa noche, estaba tan feliz de que me acompañases en mi soledad. 
Me permitiste recostarme sobre tu suave regazo, tácitamente descubriste que algo me acongojaba, pero no te inmiscuisté directamente. Sabías que tu compañía era el mejor análgesico para mi débil corazón. Me mimasté con dulzura y tarerareasté encantadoras melodías para mí. Admiré tu semblante tan apacible como la tenue llamara de las velas.
Una lluvia torrencial comenzó a tocar a la ventana de mi habitación, celosa, estoy seguro, de la bondad que emitías, pues comenzó a tomar nota del porqué los matices iridiscentes que emitías, eran más hermosos que los del arco iris.
Te acercaste con lentitud a mi rostro y musitasté sosegada, que si en algún momento la soledad me asfixiaba con su crueldad, debía aferrarme a aquello que le bríndase felicidad a mi corazón, abrázandolo en mi pecho. Estabas tan cerca de mí, que no pude evitar ruborizarme ante esas dulces palabras. El aroma de tu cabello era invierno, tu piel el color de la cuarta estación y tus gélidas manos eran nieve que me envolvió para protegerme. Así fue como me enamoré del invierno más hermoso que pude presenciar en tus ojos. 

Uriel Kaede
Author: Uriel Kaede

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