Reto 2: Aunque no me puedas ver

La luz del sol entra por la ventana cada mañana y me despierta. Camino descalza a la cocina para sentir el piso frío en mis pies y se estremecen con el tacto al instante. Bebo café caliente con una cucharada de azúcar porque no me gusta que quede dulce. Hay mucho silencio en la casa desde que estoy sola. Y hoy estuve pensando en ti y en la distancia que nos separa. En lo difícil que debe ser ver el mundo desde adentro, mientras los días van pasando y lo que ocurre alrededor parece ir empeorando. 

 

Todo afuera sigue su curso y he tratado de aprovechar el tiempo para mí, para conocerme y aprender cosas nuevas. A estar conmigo, que soy mi única compañía humana. Las patitas de Lula, mi perrita, se escuchan al correr de un lado a otro intentando atrapar una mosca. Pero esta se escapa por la ventana y sale al mundo exterior, un lugar que por el momento está prohibido para nosotros. Veo el cielo de un azul tan intenso que parece ser una tonalidad nueva para mí. Además, recuerdo que es tu color favorito.

En la meditación de hoy, tu rostro vino a mi mente. Tú con tu sonrisa dando ánimo a todo el mundo, pero, ¿quién te anima a ti? Es horrible estar entre cuatro paredes y sentir que no queda aire en el espacio que habitas. Te comprendo más de lo que te puedas imaginar y no sabes cuánto quisiera abrazarte y decirte que no estás solo en esta situación. Una lágrima traicionera resbala por mi mejilla porque a veces, yo también necesito que alguien me anime. Pero no me quiero dejar nada guardado, necesito sacar mis emociones para que no me ahoguen por dentro, y se siente bien. Sacar lo negativo para dejar espacio para las cosas buenas. Mi café se ha enfriado demasiado rápido, pero su aroma aún es fuerte. Lo inhalo profundamente. Es uno de los pocos olores que logran relajarme en este aislamiento. Y saber que estás bien en alguna parte del mundo.

 

A veces me da la impresión de que nos estamos haciendo chiquitos. Pero decidí que yo no quiero eso. Llenemos de valor nuestro corazón.  Mi espíritu es demasiado grande para quedarse quieto. Tú eres un alma salvaje. 

 

Desde donde estoy te quiero pedir una cosa. Concéntrate en el brillo que empieza a nacer en la oscuridad por la cual estamos pasando actualmente. Vivo estos días deseando un futuro mejor. Manteniendo el optimismo. Recuerda que no hay penumbra que la esperanza no pueda vencer. Debemos tener fe.

 

Las nubes grises empiezan a invadir el cielo y el viento se ha vuelto un poco frío. Mi piel se eriza. Cierro los ojos y dejo que la brisa me acaricie la cara. Y ahora más que nunca puedo estar segura de algo. No importa que no pueda salir de casa. No importa que no pueda tocarte y que deba estar a dos metros de ti. Tampoco importaría si no te conozco. Puedes contar conmigo en la distancia.

 

Cuando la brisa entre al lugar donde estés, seré yo acariciando tu piel. No te preocupes si no me puedes ver, yo estoy contigo.

 

Y tú estás aquí, conmigo.

Karen Salas

kayuri.books
Author: kayuri.books

0

Esta entrada tiene un comentario

  1. romina

    El cierre es hermoso, pero la carta en sí, transmite emociones encontradas, permanentemente resalta lo malo y recuerda que era mostrar una mirada de esperanza. le dices al otro que es horrible estar como está… ¿crees que es necesario? Recuerda que cada palabra debe perseguir el objetivo, la emoción que quiero transmitir. No solo basta que suene bonito, sino debe sentirse así (si es que esa es la emoción que quiero lograr)

Deja una respuesta

cuatro × 4 =