Reto 2: Qué tan alta puede ser la montaña.

Mantengo los ojos cerrados y tengo  un poco de frío en los brazos y en las pantorrillas. El suave hundimiento del colchón, la almohada y mis audífonos, son la media burbuja contra el ruido de la televisión y las voces de la familia, y me permiten el poder pensar en que  voy a escribirte hoy. Espera.  Voy a cubrirme con la sabana y convencerme que hoy me siento relajada, no como quisiera, aunque el ir de la sala a la cocina, me pone ansiosa y comer una gelatina me calma parcialmente. Porque debo confesarte que ya no puedo mantenerme fuera de mi cabeza… y ambos sabemos que no es sano que esté hundida en mis pensamientos.

Permíteme un segundo, voy a cambiar la música, no me siento con muchos ánimos de escuchar rap; Juicy no me pone muy feliz que digamos y sé que no te gustaría escucharlo;  voy deslizando la yema del dedo en la pantalla y le bajo el brillo, ya que me arden los ojos desde que me desperté. Me encuentro con Diana Ross, sí, escucharla me parece bien. Abandono el celular y cierro de nuevo los ojos para hacerme un ovillo y acurrucarme a la tibia calidez de la sabana y la nube verde que llamo cama. Tengo un nuevo chiste sobre “la tuya en vinagre que de tanto repasar en mi cabeza para decírtelo, me rio sola y me juzgan de loca. La canción avanza, voy murmurando la letra como un mantra “No hay montaña lo suficiente alta”, “No hay montaña lo suficiente alta”… quiero decirte que no puedo hallar una razón para dejar de resentir tu ausencia. Busco a tientas apurada el teléfono, mi mano choca con los libros que estuve leyendo antes de ponerme a pensar. Lo encuentro,  lo acerco y entreabro los ojos para regresar unos segundos de la canción y subir el volumen; aprieto los parpados en la espera… Tres, Dos, Uno… ¡Comienza el más fabuloso coro que alguien haya escuchado jamás! Me emociono y estoy dando golpecitos al ritmo de la orquesta; Uno… uno uno, uno uno, uno uno, uno, redoble…. Uno… uno uno, uno uno, uno uno, uno, redoble… ¡Los coros, que cosa!, ¡Abro los ojos!, salto de la cama peleando con la sabana y el piso esta helado aunque estoy usando calcetines. Me encojo de hombros al escuchar que los libros e incluso mi teléfono se caen escandalosos. Eso no importa ahora, ¡quiero proponerte algo!; tu saber que ideas mías, pueden locas ser. Pero, creo que acortar distancia pueden… ¿Es posible que a través de una canción, se pueda describir el que tanto voy a esperar para poder acurrucarme a tu pecho y reír hasta que se nos entuman las mejillas?… Por favor,  necesito que sepas que después de meditar hasta que me dije ¡Corre!, he descubierto la canción correcta; Que no hay montaña, ni rio, ni camino tan largo ni alto para alejarme de ti. Abro la puerta y bajo las escaleras corriendo para buscar mi libreta para escribírtelo. 

 

andyliz36
Author: andyliz36

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Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. romina

    Las descripciones están muy bien. Te felicito. Ahora, no encuentro el reto 1 aquí, el objetivo de abrazar en la esperanza al destinatario.

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