RETO 2 (Pausas)

El mundo se detuvo. Eso es lo que hemos escuchado de una u otra forma. Ese es el mensaje que suena tanto drástico como aterrador y sobre todo muy real siendo una terrible combinación para nosotros.

En este tiempo de distancia social me he encontrado con escenarios peculiares, llegando a enfrentar una lucha interesante, “interesante” por falta de una mejor palabra que le haga justicia. Debo admitir que he salido a la calle, dato del que estás muy al tanto, pero no por eso se han mitigado los efectos de este periodo. Cada que salgo me encuentro con un panorama que antes estaba limitado a mi habitación y era propio de las altas horas de la noche: LA SOLEDAD.

Los puestos permanecen cerrados, sumándose al mensaje hermético del paisaje. Las plazas comerciales, una vez vibrantes de color y sonido, ahora son grises y tímidas. Las enormes calles ahora permiten al peatón caminar por el asfalto sin encontrar situaciones precarias.

Nuestro mundo se detuvo, y aun así, hoy me encontré con el fenómeno habitual del cambio de estación. Los cantos llenando las copas de los arboles junto al revoloteo y sus colores entusiastas indicaban su parada en el largo viaje que emprendían cada año de regreso a casa en la temporada indicada. Se movilizan en dirección al norte dando a entender que el mundo no se detuvo del todo. Esto es solo una pausa. Una parada en los pits disfrazada de maquinación para sabotear todos tus esfuerzos.

Entiendo esa sensación, yo también la he tenido. Como te mencione hace solo unos párrafos estoy, y quisiera creer que todos estamos, en medio de una lucha. Quizá esté tratando de generalizar mi experiencia, pero cuando menos tengo la certeza de que está condición se encuentra presente también en ti. Hay una batalla con un reflejo de nuestras personas que nos incita a enfrentarlo, y sin ruido en la calle ni movimiento que lo duerma, no queda más remedio que enfrentarle. Ha llegado el momento de entender que esta pausa ha llegado para hacerle frente al miedo que ocultamos en nuestro afán y poder así reconectar con la esperanza que tanto anhelamos.

Si te soy sincero, sigo buscando como hacerlo. Cada tarde en mi departamento ha estirado al tiempo y me otorga oportunidades de hacer en una semana cosas que me propuse durante meses y solo postergué. He aprendido y experimentado el dolor de enfrentar mi reflejo, y ha sido a través de esa lucha que he redescubierto las historias y sueños que guardaba en mi interior. He logrado traer a mi memoria los más profundos anhelos que, en el ajetreo de la vida, perdí por el camino. No solo eso, sino que me ha permitido plasmar mis sueños en papel (tú sabes de que hablo) y por consecuencia el tiempo ya no se escurre entre mis manos, más bien se resbala mientras de a poco se disipa, dejando a su paso la noche que abre un nuevo día, similar en todos los sentidos, pero listo para sorprenderme con algo nuevo que oculta en él.

Aprovecha bien este tiempo, enfrenta tus miedos y reflejos. Disfruta de la pausa recordando que el mundo, a su manera, aun se mueve. Permite que las ideas olvidadas renazcan y vuelve a ser quien solías ser, o mejor aún, conviértete en quien siempre has querido ser, abrazando así una vez más la esperanza, nuestra esperanza, que nunca miente.

Este tiempo también pasará, el futuro ya viene y lo mejor llegará con él.

Con amor, esperando ser de consuelo para tu alma. Carlos.

carlozmoran
Author: carlozmoran

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Esta entrada tiene un comentario

  1. Hey, Lewis :
    Creo que el segundo párrafo engancha mucho mejor que el primero. De hecho, la idea del primer párrafo “El mundo se ha detenido”, la mencionas más adelante (Si lo quitas no restará al mensaje).

    P.D. Me ha encantado leer la perspectiva de alguien que ha salido al exterior (Como alguien que ha estado encerrada en una especie de pequeña fortaleza, te agradezco el vistazo tan cercano a las calles; me has hecho reflexionar respecto a la soledad que se percibe en ese sentido, en nuestro bonito Durango).

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