Reto 2 / La carpa

Querido T,

Finalmente una pausa. Me encuentro en una carpa muy grande y solitaria, es la oficina temporal de la administración de un hospital de guerra. Bueno yo le llamo así, en realidad es un hospital temporal que atiende a pacientes de covid19. Y la carpa además de ser una oficina, es también la sala de descanso del personal. Hace mucho frío, el silbido del viento se ha vuelto una música de arruyo, lo cual hace que mis párpados se tornen más pesados. Realmente tengo mucho sueño. El reloj marca las diez de la noche y todavía me quedan dos horas antes de acabar el turno de hoy. Me duelen los pies, la sienes me palpitan y las manos me arden por todo el jabón antibacterial que he usado durante el día. Sin embargo, pocas veces en mi vida he hecho un trabajo que me haga sentir completa. Feliz.

Te he estado llamando y enviando mensajes de texto en estos últimos días. Pero después de no recibir ninguna respuesta me di cuenta que es de nuevo uno de esos momentos en los que no deseas platicar con nadie. Te entiendo porque a veces yo también me comporto de tal manera. La última vez que charlamos me dijiste que  la cuarentena no hacía diferencia en ti pues desde octubre estás enclaustrado en casa. 

Sabes, hoy me tocó traducir las interacciones de un médico y un paciente que tenía un parecido físico a tí. Después me puse a charlar con el mismo, tuvimos una conversación profunda. Lo cual me hizo meditar en que no sé por cuál motivo hasta ahora no he logrado establecer una conversación seria contigo, cada vez que intento hacerlo se me hace un nudo en la garganta que asfixia todo aquello que quisiera decirte. Por eso decidí escribirte, es más fácil de esta forma.

Esta carpa es un pequeño oasis, hay comida por doquier y el café a disposición es el Lavazza aromático, ése que cuando empieza a salir vapor de la maquinita primero te encanta con sonido y después perfuma el ambiente en derredor… Este lugar se ha convertido en mi parte favorita de todo el campamento médico. No obstante haya sido construido en tres días, tiene todas las comodidades posibles. No sé si será por el cansancio  o per el hambre, pero todo me parece encantador. ¡Puedes creer que hasta hay el pan de Pasqua con nueces, ése que te gusta tanto! Porque tiene ése sabor de leche y nueces con un toque de caramelo que es una delicia. 

Para darle un toque más acogedor han colgado en las paredes de la carpa algunos pósters estilo años 50. En uno de ellos hay un fondo rojo dónde se retrata a una señora parecida a Sophia Loren un poco me recuerda a la película Sunset Boulevard. La metáfora que usas frecuentemente para describir el periodo de vida que estás atravesando, cuando el peso de los remordimientos se hacen más difíciles de sobrellevar.  Querido T, yo no tengo ni la mitad de los años que tú tienes, ni siquiera la experiencia de vida, tampoco me considero sabia para darte un discurso prolífico que responda todas tus interrogantes y te alivie el dolor. Lo único que sé es que te quiero muchísimo y que aunque te hayas equivocado en algunas ocasiones, éso no va a cambiar mi afecto por ti. La vida no se exime de errores. Y no obstante los mismos, tú eres una gran persona, tienes un corazón bueno. Si pongo en una balanza tus buenas acciones, tu afecto, tu paciencia. ¡Créeme tienen un peso mayor de tus errores! Además, tantas acciones tuyas dieron buenos resultados. Yo soy uno de ellos. Recuerdas cuando cada vez que quise desistir de mis sueños porque las creía inalcanzables, tú estuviste allí alentándome, otras veces simplemente me consentias con tortas de chocolate para hacerme reir, y qué decir cuando te convertias en mi aliado número cuándo mamá no quería apoyarme en mis decisiones. Decías siempre, déjala ella nació para éso y no va a descansar hasta conseguirlo. ¿Te das cuenta T? Si ahora estoy en esta carpa acogedora, rodeada de manjares exquisitos, aún en medio del sufrimiento y la enfermedad, es gracias a tí. Tú creíste en mí. 

¡Eres una persona excepcional! No dejes que el peso de los errores cancele tus buenas acciones, ni el perfume de los innumerables buenos momentos que has vivido.

Cuándo acabe la cuarentena iré a visitarte, te llevaré tu torta favorita y nos pondremos a ver por la enésima vez “Érase una vez en América“.

Todo va a estar bien.

Y cómo siempre me repites cada vez que nos despedimos.

«Te querré para siempre»

K

 

karennia2
Author: karennia2

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Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. romina

    El objetivo del reto 1 era abrazar en la esperanza, pero hasta la mitad de tu carta sigue teniendo sabor a reclamo.

    1. romina

      No pierdas de vista el qué quiero transmitir… Ve directo al grano. Todo lo demás, que no te lleva tu objetivo, sobra, aunque este muy bien escrito, como es tu caso.

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