Reto 2: Encontrarnos

Me da gusto poder escribirte. Me da gusto conocerte.

El sillón del jardín donde me encuentro recostada se mece, y mi mano izquierda cuelga tocando ligeramente el pasto, llenándose de pequeñas porciones de tierra.   Hace frío, el aire recorre los poros de mi piel y se introduce en mi ropa para poder acariciarme. El cielo oscuro me observa, y mi mirada le responde con una pregunta: ¿Dónde están tus estrellas? No contesta, solo me observa, y minutos después, como forma de respuesta me envía una canción: Good bait de Nina Simone.

He decidido sentarme, y mis descalzos pies sienten cosquillas al ser tocados por el pasto.  Frente a mí, está la ventana de la habitación de mamá, y arriba de ella, encendido está un foco que ofrece una apenas perceptible luz amarilla.  Ella dice que no hay que cambiarlo hasta esperar que su vida termine por completo, y porque es una muestra metafórica de que cuando hay oscuridad siempre, siempre habrá una luz en nuestro camino que, por más tenue e insignificante que pueda verse, nos guiará y dará esperanza.

Dicen que siempre hay que ver el lado bueno de la situación pero, ¿cómo hacerlo? ¿Verdad que es complicado?

Estoy aquí afuera, pero parece que no he salido porque me siento atrapada entre mis pensamientos, y al parecer la puerta está atascada.  Entre tanto, llega a mí la preocupación de saber que aún con todo lo que está ocurriendo, hay personas que no le dan la mínima importancia, y salen de su hogar sin ninguna preocupación. ¿Qué piensas tú?

He estado en casa, y últimamente he convivido más con mi familia, lo que me ha resultado bastante agradable, aunque después resulta ser algo irónico que a pesar de eso, he llorado de tristeza, porque me sigo sintiendo sola.   Tal vez también te encuentres con tu familia o quizá con algún amigo, y aún así te sientas igual.

¿Sabes?, la soledad no es más que un invento de la sociedad para tener dependencia de las personas, una estrategia de las empresas para vendernos aparatos que ofrecen compañía, y un método de los farmacéuticos para vendernos esos famosos antidepresivos.        Digo todo esto porque en realidad  todo nos lo venden con esas intenciones, cuando la verdad es que quizá no estamos solos. Tal vez pienses que suena loco o que no tiene sentido, porque en realidad todo a nuestro alrededor es un invento o una creación de la naturaleza; solo que algunos tienen buenos argumentos y principios de respaldo.

Te voy a dar un ejemplo: Nuestros nombres. ¿Qué son? ¿Acaso no palabras inventadas tomadas del conjunto de letras de un abecedario, que al pronunciarlas suenan bonito?  Es eso, solo que estamos tan casados con la idea, que elegimos (o nos eligen) un nombre que nos acompañe por el resto de nuestras vidas. 

Ahora bien, hay personas a quienes no les agrada su nombre, y cuando tienen la oportunidad deciden cambiárselo. Así también hay personas que no les gusta su soledad, y van en busca de un acompañante, o bien, intentan llenar ese hueco con alcohol, drogas o algún vicio.  Otros buscan a Dios, y en su travesía lo confunden con la religión, y terminan rezando 24 horas los 7 días de la semana, y poniendo flores en un altar para intentar inútilmente llenar su vacío. Y no es así.

Estiro mis piernas y tomo la manta, que había dejado a una lado mío, para cubrirme. Entonces el cielo me envía otra melodía: You’ll never walk alone, también de Nina Simone, y me ayuda a comprender algo más: Así como hay personas que hacen todo lo anterior, también hay a quienes si les agrada su nombre y no lo esconden ante nadie. Y también hay personas que disfrutan su soledad. Y no necesariamente son egoístas o antisociales, sino más bien que han aprendido a gozar de sí mismos sin depender de alguien más.  

El frío ha vuelto a llegar a mi rostro, pero ya no duele, ya no hace daño. Y entonces los comprendo: En estos tiempos, y en estos días, más que levantarnos tarde y estar solo en casa, te propongo que nos demos un trabajo a nosotros mismos: Encontrarnos.

Hagamos que no sean días de encierro, sino de encuentro. Así como bien solía decir Cicerón: “La búsqueda de la verdad de uno mismo debería ser el campo de estudio PRIORITARIO del hombre”. Sin dejar completamente a un lado las otras áreas de conocimiento, deberíamos comenzar a estudiar lo que poseemos en nuestro interior, no hablando de anatomía, biología o fisiología, sino del ser. De nuestro ser.

Algo ha llamado mi atención: El foco frente a mí comienza a parpadear para apagarse de pronto, y como por arte de magia, a mi lado derecho se enciende otro. Tal vez fue mi madre quien lo ha prendido, o tal vez estaba programado para que lo hiciera cuando el otro se apagara, no lo sé, pero con eso compruebo que es cierto, siempre habrá una luz… Siempre.

Ahora sé porqué el cielo me ha mandado esa canción: Porque nunca caminamos ni caminaremos solos. Nos acompaña nuestro nombre, nuestras creencias… Amigo mío, te acompaño yo, pero lo más importante, te acompañas tú. 

Haz de la soledad una amiga, una compañía placentera, aprovéchala para conocerte, para estudiarte. Para amarte.

Y cuando te sientas atrapado no dejes que tu puerta se quede atascada, y sal por la ventana o ¡Construye una nueva! Pero no te quedes ahí. 

Una lágrima, ahora de felicidad, resbala por mi mejilla, roza mis labios y cae finalmente en mi pierna derecha, porque ahora disfruto de mi soledad. Bella soledad.

Ahora ni siquiera el cielo está solo, sino despejado. Se acompaña él mismo. Lo acompañamos tú y yo.

                                                              Fraternalmente,  Adri Flores.

vic21spring
Author: vic21spring

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Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. romina

    Logras muy buen inicio, pero luego rompes el objetivo de la emoción central al introducir el tema PREOCUPANDO a tu lector.

    1. vic21spring

      Hola, gracias por la observación. ¿En qué parte o de qué manera es que preocupo a mi lector?

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