RETO 2 – CONTIGO DESDE MI HABITACIÓN

Llegó abril y con ella su luz resplandeciente asomándose por la ventana de mi habitación, son las 6 de la mañana, y los rayos intensos del sol parecen abordar en toda su magnitud a mi frágil cortina beiggs, el ambiente empieza a sentirse cálido, quiero seguir durmiendo, pero esta luz que me acompaña me envuelve en su magia, me libera del profundo sueño que me encontraba; empiezo a bostezar exageradamente, mientras mis dedos frotan una y otra vez mis ojos, un olorcito a café viaja hasta mi cama, seguro es mamá en la cocina preparando el desayuno, sí es hora de levantarme, ese aroma a café se hace más intenso y es inevitable pensar en ti Margot y en la conversación que tuvimos ayer, soy conciente de que los días son duros para ti, que estar sola en aquella casa te ha echo sentir como golpe el clima frío de Madrid, sé que te abruma el caos mundial y te llena de tristeza ver morir a muchos conocidos tuyos por esta pandemia, pero quiero que tengas presente que si te cuidas y eres resilente sabes que volverás a ver a los tuyos y podrás abrazarlos muy fuerte, todo esto pasará, todo volverá a la normalidad, volverán los besos y abrazos que hoy nos privamos por prevención a contagios, podrás retornar al país y nos sentiremos dichosos de estar vivos.

Ahora, oigo a mamá decir que es momento de levantarme de la cama, empiezo a despojarme de mi sábana blanca, me siento y con los pies descalzos disfruto la frescura del piso, sabes que siempre digo que usar zapatos en mi habitación está de más, sí ya sé, me puedo resfriar, pero es algo que me encanta hacer; inicio a dar pisadas y sigo disfrutando de la cerámica fría, ¡Ay, ese olor a café ¡ ese olor a tu bebida favorita Margot, me hace pensar en tu sonrisa y en que las fronteras no detienen al amor que te tenemos, no estás sola bonita, tu familia te acompaña en la distancia y tus amigos esperamos por ti, esperamos pronto volver a verte y escuchar tus bromas e historias.

 Apresuro a colocarme las sandalias, cojo la toalla y voy en dirección a la ducha, me introduzco en ella, poco a poco abro la llave y veo el agua caer, la toco y me incita a dejarme acariciar por sus moléculas, cada gota y el sonido de su recorrido por mi espalda delgada me relaja, sí, es fresca, es delicada, siento cómo me reconforta; sabes, mis primeros días de cuarentena, fueron de aliciente a mi cuerpo, pues la acumulación de estrés por los proyectos en el trabajo me tenían agotada, así que recuperar fuerzas siempre me fué necesario, al pasar los días me llené de deseos de retornar a mi rutina, a la vida agitada de la ciudad, pero en el proceso de calmar mi ansiedad y encontrar mi equilibrio, llegué  a preguntarme ¿cuánto de lo que no hacía ahora, sí lo quiero? y ¿cuánto de lo que hacía y de cómo vivía, ya no lo quiero? y me di cuenta de que no me faltaba nada, pues la sonrisa de los míos son invaluables.

Ahora todo disfruto más, como el agua que ahora pasa por mis cabellos, por mis oídos; sentir la cabeza fría me equilibra tanto como las pláticas largas después de almorzar, el poder escuchar con atención a la banda musical favorita de mi hermano menor, preparar aquel puré de papas con bisteck que me queda muy bien, enseñarle a “princesa” nuevos trucos y en cada ladrido y mirada encontrar su manera de expresarme amor, sí, hoy tengo tiempo para eso y más, he retomado los ejercicios y me siento mejor; toda esa satisfacción es parecido como al sosiego que siento en este momento al terminar esta ducha; empiezo a coger la toalla blanca y suave, cubriéndome con cuidado y me retiro de la ducha, al salir, mis ojos van hacia aquel porta retrato que está sobre mi escritorio blanco de melamina, aquella última foto de nosotras en el centro comercial de la ciudad, me lleno de ganas de volver a ese preciso momento y sé que será así, que volveremos a reencontrarnos, volverán las salidas a un bar, los juegos de cartas en las terrazas, esto forjará un espíritu más paciente en nosotras y apreciaremos más nuestras nuevas vivencias, hoy, puedes releer ese libro que tanto amas y aprender cosas nuevas, puedes retomar los ejercicios y ponerte aún más atractiva; los confinamientos, tus paredes no pueden detenerte, puedes reencontrarte y hacer nuevos planes.

Ahora, estoy Secando mi cabello, mi cuerpo, para huntar mi suave perfume a jazmines, tú sabes que siempre me hace sentir positiva, el día empieza y con ella aprendizajes y nuevas emociones. Me estoy vistiendo con aquel vestido azul en corte A con bolitas blanca, recuerdo que me sonreías cuando me lo regalaste en uno de tus viajes de retorno a Perú, es como llevarte conmigo cada vez que la uso; al pasar el peine por mi cabello, pienso en tus enternecedores mimos cuando teníamos largas conversaciones en la sala, y sonrío con ello, cuando esto pase la vida será un milagro, volveremos a reír y tomarnos de las manos y hacer más fotos en Perú, en el centro comercial, todo pasará, te lo repito todo pasará, deseo que te cuides mucho más, quiero volver a verte, te abrazo con los ojos cerrados, muy fuerte; mamá empieza a llamar, debo ir a desayunar, ha sido una hermosa cita, tú aquí conmigo en mis recuerdos, en mi memoria.

Atte. Margarita

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Author: margarita8_04

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Esta entrada tiene un comentario

  1. romina

    la conexión es atrapar al lector, “teletransportarlo” a donde tú estás, en el caso de una carta para sentir intimidad en lo que deseas decirle. Relee el reto para que veas bien lo que se indicó. Tienes muy buenas descripciones, pero se trataba de describir el lugar donde estas, llevarlo allí.

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